Es difícil mirar la portada del nuevo disco de Weezer y tomarlos en serio. De hecho, nunca se ha podido en toda la carrera de estos brillantes y “geeks” músicos californianos, tomarlos tan en serio, porque ellos mismos no lo desean. No hay otra explicación posible para esta tomada de pelo que nos hicieron con el nombre y portada de su última producción titulada “Hurley”–Sí, como el personaje del actor chileno Jorge García de la serie “Lost”—y que es el sucesor de ése extraño disco anterior llamado “Raditude”.
En este nuevo trabajo Weezer abandonó el sello Geffen/Interscope Records para recalar en el sello independiente Epitaph Records —cuyo dueño es el guitarrista de Bad Religion Brett Gurewitz— tratando (tal vez) de reencontrarse con su música luego del paso en falso que dieron con su última producción.
Cuándo todos pensábamos que el ocaso se acercaba, para una de las bandas más influyentes de los años 90 —con ocho discos a su haber—, gracias a esta nueva producción parece que enmendaron el rumbo, giraron el timón (dejando atrás a Lil’ Wayne y las colaboraciones raperas) entregando lo que es posiblemente su trabajo más sólido desde el “Green Album” del año 2001.
Abre el disco una excelente trilogía de canciones, comenzando con “Memories” una oda a los buenos recuerdos que tuvieron como banda en los años 90 y de lo bien que se sentía estar en una banda de rock en ese tiempo; riffs dinámicos y un muy buen coro abren con energía esta nueva placa, que cuenta con la colaboración en los coros, de toda la tropa de los muchachos de la serie de MTV “Jackass”, reafirmando ése espíritu de eternas bromas y poca seriedad que les hablé al comienzo, que en este caso no los desvía del objetivo final, excelente comienzo. Te falta leer lo mejor →