Jirafa Ardiendo y su último concierto (02.08.09)
Las despedidas ofrecen muchas aristas, diversas opiniones y lecturas. Más aún cuando son abruptas y casi sin avisar. Lo que hicieron los Jirafa Ardiendo ayer en la sala SCD fue abrir un abanico de sensaciones (justo cuando se cierra un ciclo), que la gente permitió al extremo, como requiere todo adiós.
Jirafa Ardiendo no se guardó nada. Si fuera una performance común y corriente, sería justo ceñirse a la acertada elección de canciones (desde la temprana Motosierra, hasta los últimos frutos de Pulmonía), a la atinada interpretación de ellas, a los invitados y a la calidad incuestionable de los músicos en el ejercicio de sus instrumentos. Sin embargo, dejar las cosas hasta ahí sería cercano al bochorno y al disparate, incluso si hubieran tocado mal. Ayer, todo lo anterior no era lo principal. Te falta leer lo mejor →


























