Infórmate sobre la ley de cuotas de música chilena en radios
Tal como la obra “La Zamacueca”, óleo sobre tela de Manuel Antonio Caro es de completo dominio público a través de www.portaldearte.cl, el siguiente texto, redactado por Claudio Ruiz en su blog Quemarlasnaves.net, cuenta con una atribución muy similar: Creative Commons CC-BY, es decir, puedo copiarla, distrubuirla y hacer copias de la obra pero debo citar al autor y además la licencia aplicará para este mismo post. Es bonito compartir.
El tema que motivó mi copy / paste tiene relación con el polémico proyecto de ley que se encuentra en el Congreso y que pretende obligar a las radios a programar a lo menos un 20% de música nacional. Qué mejor que el mismo Claudio Ruiz nos explique su punto como Director de la ONG Derechos Digitales.
Otra vez Carlos Peña tiene razón. Parte relevante del argumento a favor del polémico proyecto de ley que se encuentra en el Congreso y que pretende obligar a las radios a programar a lo menos un 20% de música nacional, es profundamente conservadora y naturalista. Conservadora porque supone un valor especial a aquellas obras musicales que tienen la característica de ser chilenas; naturalista, porque pareciera que esas características de lo chileno estuvieran allí, delante de nuestros ojos, existieran independiente de nuestras reflexiones.
Además supone que lo que le faltara a los músicos en Chile es más difusión a través de las radios y no mejores condiciones en sus contratos discográficos, mejores lugares donde tocar y mayor difusión de sus obras. Dos ejemplos. Al día de hoy, el disco Boo-Boo del músico electrónico Francisco Pinto (Pueblo Nuevo, 2008) ha sido descargado más de 80.000 veces. ¿Cuántas veces necesitó Pinto ser tocado en las radios para dejar en ridículo el «disco de oro digital» que recibió Lucybell por sus 8.000 descargas? Hoy, buena parte de la historia musical de mitad de siglo XX en Chile se encuentra sin editar, música cuyos derechos están, en muchos casos, en manos de oscuros productores gracias a contratos que hoy nos harían sonrojar. ¿Y si quizás el problema no es la distribución radial sino el acceso a esas obras? Te falta leer lo mejor →



































