
Fotos por: Diego Huenchur
Por segundo año consecutivo, se realizó con éxito el Festival de Solistas en Solitario. Si bien las butacas del Normandie no fueron ocupadas en su totalidad (atrás quedaron varias filas vacías, al igual que arriba), los cinco artistas que se subieron al escenario demostraron una vez más lo mucho que puede hacer una voz y una guitarra, y la pasión que une a ambos instrumentos.
La velada partió con algo de retraso, y quien se encargó de abrir fue el ya conocido Leo Quinteros, instalándose de pie y con la mirada en alto, como de costumbre. Así comenzó a grabar bases de guitarra que lo acompañarían en su primera canción, de la misma manera en que lo hizo con las próximas. Su participación fue bastante corta, y por lo mismo, la menos prendida: sólo cuatro temas nos entregó Leo, entre ellos algunos de los regalones del público, La enredadera y Los accidentes del futuro.
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