Especial Stone Temple Pilots: N°4 (1999)
Para realizar el cuarto elepé, el cuarteto Stone Temple Pilots tuvo que sortear vicisitudes que a cualquier otro hubieran derrumbado a la primera. Y estamos hablando de episodios reiterados, provocados por su frontman. A saber: dos giras interrumpidas de su anterior placa, tras períodos de prisión y rehabilitación que experimentó Weiland por su adicción a la cocaína y la heroína. Todo eso llevó a que el resto de la banda emprendiera un nuevo proyecto, llamado Talk Show, en la que reclutaron a Dave Coutts en la voz, en 1997. Y para el año siguiente, Weiland lanzó su primer conato solista (“12 Bar Blues”). Con estos antecedentes, avizorar un futuro con los STP era muy aventurado, por lo que una separación era algo a considerar. Te falta leer lo mejor →
Con “Purple”, Stone Temple Pilots dió atisbos de que podrían lidiar con la presión mediática de la prensa y los fans; los primeros, por ponerlos constantemente en el tapete y comparándolos con otras bandas; y los segundos, que habían aumentado su número ostensiblemente, transformando al cuarteto en uno de los más populares del momento.
Para cualquier banda nueva estadounidense que cultivase el rock, lanzar su ópera prima entre 1991 y 1993 era una de una osadía bastante riesgosa. En un mercado rendido totalmente al grunge, que ya había dado el batatazo con “Nevermind” de Nirvana y “Ten” de Pearl Jam; intentar abrirse paso entre esos dos nombres (y también a otros que dominaban los rankings; no olvidarse de Metallica, Red Hot Chili Peppers, Guns ‘n’ Roses y un etcétera bien generoso) exigía ambición, un poco de suerte y también una coraza infranqueable para soportar las críticas. Sobre todo si te meten en el saco de los ya mencionados. 

































