Gustavo Cerati. No hay un modo.

El siguiente texto fue originalmente publicado en eblog.com.ar por Lalo.
No hay un modo, no hay un punto exacto. Hoy mucha gente en las redes sociales y casi todos los medios recuerdan que hace dos años fue el accidente cardiovascular que dejó postrado en una cama a Gustavo Cerati. Como si fuese una efeméride cualquiera o un recordatorio del día que murió pero no murió del todo o vaya uno a saber qué significa este fecha. ¿Recordar a un muerto vivo? ¿a un vivo muerto? No se sabe. Y da lo mismo. Hay algo muy morboso en esto de estar constantemente buscando fechas sobre la muerte. Hace 30 años nacía, hace 15 moría. Hoy se cumplen cinco años de la muerte. Hoy hubiese cumplido 80. Y así. Somos lo que vivimos y somos, también, nuestras muertes.
Por suerte, la música de Cerati suena en mí casi todos los días sin que haga falta alguna fecha. Por eso, nada de slogans. Ni fuerza Cerati ni nada. Su música sigue y seguirá viva, como cualquier otra buena música. No hay un modo, no hay un punto exacto.
Me pareció digno de publicar para nuestra audiencia también Hoy es la fecha que siempre pretendo olvidar cuando me salta una canción de Gustavo en la radio o en una pasada aleatoria en mi biblioteca de iTunes. Reconocer que siempre me ha gustado su música y que me crié con sus composiciones quizás no signifique mucho para aquellos eruditos que dicen que sus letras son vacías; para mí son un regalo. Lo imagino como un buen libro que siempre recordarás, al cual siempre recurrirás para volver a leer. Muy cierta es la frase “odiar la música que otros adoran es una pérdida de tiempo”.
Larga vida a Gustavo Cerati y a sus canciones, parte importante de la cultura sudamericana actual y de seguro influencia estricta para músicos que han indagado a los emblemas patrios trasandinos.












































