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Roger Waters – Estadio Nacional (03.03.2012)

Por Jean (Perrojo) Parraguez | 05-03-12

Foto de Javier Valenzuela para Rocknvivo.

Cuatro ciudades –Los Angeles. New York, Dortmund y Londres- repartidas en dos años de esporádicos conciertos fue el tour promocional de “The Wall”, que a principios de los años ’80 casi lleva a la quiebra a Pink Floyd, dejando a miles de seguidores sin ver a la banda. Y con eso, el mito que se tejió alrededor de dicha obra fue caldo de cultivo para muchos que anhelaban vivir la experiencia.

Y ni siquiera el apoteósico show ofrecido en la Potsdamer Platz de Berlín en 1990, ni el lanzamiento del disco en vivo “Is There Anybody Out There?, The Wall Live 1980-1981” pudieron aplacar la ansiedad para verlo en vivo. Y durante el recién pasado fin de semana, Chile fue testigo de un pedazo de la historia del rock mundial de la mano del cerebro tras el concepto “The Wall”, Roger Waters.

En su tercera incursión en el país y ante un Estadio Nacional repleto, el histórico bajista de Pink Floyd vino premunido de su obra más personal y no defraudó. Fue algo imposible de describir con suficiente elocuencia. Una  maravilla, un grito anti bélico –teñido de una encomiable humanidad-, escondido entre las paranoias y dudas de un artista con muchos episodios personales que arrastra desde la niñez.

A las 21:30, las luces se apagaron y los primeros engranajes comienzan a trabajar. Los acordes de ‘In The Flesh?’ suenan y todo lo que antes se conoció como “sentido del espectáculo” se fue al tacho de la basura. Caos sónico, en la que balas, bombas y terror venían desde todas partes del recinto, y la trinchera desde el escenario no invitaba al refugio, sino al pánico, de la mano de fuegos artificiales, consignas y un avión que se estrellaba frente al muro. Nunca hubo un comienzo más espeluznante.

El recuerdo del padre de Roger Waters –al que nunca conoció ya que murió en la Segunda Guerra Mundial- era una referencia que aparecería a lo largo de la obra. ‘The Thin Ice’ da el siguiente paso con su fotografía y el de muchos otros soldados y personas que han perdido la vida en conflictos en que los verdaderos instigadores nunca dan la cara y ven la sangre correr desde sus escritorios.

La tríada a cargo de ‘Another Brick In the Wall, part I’, ‘The Happiest Days of Our Lives’ y ‘Another Brick In the Wall, part II’, fue largamente esperada. Un enorme profesor cuyos ojos miraban amenazantes a la audiencia, pero que fue desafiado por el coro de niños que portaba la decidora leyenda “Fear Builds Walls”, mientras que, en completo silencio, el muro iba armándose ladrillo a ladrillo. Un momento que fue aplaudido a rabiar.

‘Mother’ contó con las primeras palabras de agradecimiento de Waters, al dedicar el show al icónico Víctor Jara y a todos los desaparecidos. Mezclando su voz –que estuvo excelente, pese a la edad- e imagen con la del Waters de 1980, alcanzó enormes cuotas de emotividad al plasmar todas las insegurirdades del mundo en la confianza de la madre –a todas luces, una referencia a lo que son los gobiernos hoy en día-, cuyas preguntas encuentran respuestas.

No todo fue música, y el muro no era un espacio en blanco. A medida que se iba construyendo, sucedían las imágenes -de una calidad y definición aplastante que pulveriza para siempre cualquier pantalla que traiga cualquier artista en el futuro-, a cargo del eterno colaborador de Waters, Gerald Scarfe. Aviones que bombardeaban con símbolos corporativos y económicos a la gente en ‘Goodbye Blue Sky’, las flores haciendo el amor en ‘Empty Spaces’, sirven de puente para enfatizar las palabras que el inglés cantaba.

“The Wall”, además de un potente discurso contra la guerra, es una crítica a la incomunicación entre las personas, síntoma que no ha hecho más que fortalecerse con la innovación tecnológica que nos ha alejado más como seres humanos. ‘One of My Turns’, ‘Don’t Leave Me Now’, ‘Nobody Home’ va por ese lado, en que el éxito no es un domo de placer, sino más bien un semillero de seres androides sin sentimiento alguno, provocando el aislamiento. Cuando termina la primera parte del show con ‘Goodbye Cruel World’, y la pared termina de ser formada, hay también un simbolismo muy marcado y evidente. Roger Waters ya abrazaba esas banderas con lo siguiente:

“El film dice lo malo que es aislarnos de los demás, tener miedo a los demás. Y hay gente que ha criticado tanto la película como el disco diciendo que las cosas no son tan terribles en la realidad. Otros dicen que el problema de la incomunicación es tan obvio que no constituye un buen tema para hacer un disco o una película. Yo pienso que las cosas si están muy mal en ese sentido, y que si vale la pena denunciarlas una y otra vez”.

Fue en 1982, con el estreno del film dirigido por Alan Parker, cuando el bajista dijo aquellas palabras, y lamentablemente no se equivocó y fue una premonición para lo que experimentamos hoy día. La supuesta mejora no ha traído ninguna cuota de fraternidad, y la pregunta por nosotros –‘Is There Anybody Out There?’- queda en el tintero en pos del llamado progreso –‘The Show Must Go On’-.

Roger Waters fue un visionario que atisbó desde lejos esta época. Con pequeñas llamadas de auxilio personificadas en la emotiva hasta las lágrimas interpretación de ‘Comfortably Numb’ y la angustiosa ‘Stop’, graficó la opresión –‘In The Flesh’, ‘Waiting for the Worms’-, y demonizó la guerra con ‘Bring the Boys Back Home’ y ‘Vera’, que fue apoyada por imágenes que retrataban el regreso de los soldados y la consiguiente sorpresa, alegría y emoción de sus hijos pequeños.

El dramático desenlace con ‘The Trial’ y la espectacularidad sónica de ‘Outside the Wall’, en que el muro comienza a derrumbarse  fueron las partes finales del show más espectacular visto en Chile. Pero más allá de todo el aparataje tecnológico y la abrumadora perfección de su sonido, el mensaje humano que entrega la obra es más importante que todo lo anterior. “The Wall” no es una llamada de atención, sino que una invitación a la unión –no visto como un panfletario hippie- y a abrir los ojos y que los muros que nos aprisionan puedan caer también.

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