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Red Hot Chili Peppers – Estadio Monumental (16.09.2011)

Por unonuevedos | 20-09-11

Era de esperarse. Los casi diez años de ausencia y la exitosa venta de entradas auguraban que el tercer arribo de Red Hot Chili Peppers a nuestro país fuera multitudinario. El marco era auspicioso, pues se agendaba un lugar mucho más grande que la Estación Mapocho (1999) y la Pista Atlética del Estadio Nacional (2002), por ende el arribo de los incondicionales fans de los californianos iba a ser numeroso.

Precisamente ahí, en ese ámbito, se observaron algunas fisuras. El Estadio Monumental ya había debutado en conciertos grandes con los Jonas Brothers, el 2010. Y lo del pasado viernes era una prueba de fuego, que pese a algunos evidentes traspiés -sobre todo la gente que tenía acceso a cancha-, pudo ser sorteado con aparente normalidad. El recinto de Pedreros tiene otro gran concierto en el horizonte –Pearl Jam, el 16 de noviembre-, y posiblemente todas las localidades se vendan. Ojalá que los inconvenientes sufridos el viernes no aparezcan otra vez.

Chancho En Piedra fueron los artistas seleccionados para iniciar la fiesta. Una decisión más que atinada, y una prueba más que la elección de los teloneros nacionales en este tipo de shows no debe ser tomado a la ligera. El público que fue a ver a RHCP sin duda que iba a disfrutar también al cuarteto marrano, que se mandó un set que abordó joyas tempranas como ‘Guach Perry’ y ‘Funky Tu Madre’ hasta sus más recientes frutos incluidos en su flamante placa “Otra Cosa Es Con Guitarra”. La adhesión del público y lo poderoso de su directo muestran a CHEP como una legítima banda de estadios, con el desparpajo escénico que le dan sus años de trote y que, pese a que sus últimos discos pueden ser resistidos por algunos, sobre el escenario hay poco que objetar.

Los de Foals era digno de tomar atención. La banda británica tiene dos discos -“Antidotes” (2008) y “Total Life Forever” (2010)- que han sido aplaudidos a rabiar por la crítica y que les han granjeado seguidores a lo largo y ancho del globo, pero sencillamente estaban fuera de lugar en el Monumental. Su performance es aplastante, lleno de curiosidades sónicas que en un escenario apropiado habrían sacado todo el provecho. Sin embargo, los estilos que cultivan tanto RHCP como Foals son tan disímiles que la apuesta de traerlos a Chile colisionó de frentón con la fría recepción de la gente, que hizo explícito el rechazo a una banda que soportó estoica la pifiadera que no remitó en ninguna de las siete canciones que interpretaron. Ojalá que puedan volver y hacer un show completo.

Cerca de las diez de la noche, las luces se apagaron y el plato fuerte de la velada apareció. La gente acalló las primeras notas de ‘Monarchy Of Roses’, corte que inauguró el concierto y que además da la partida a la última placa de los Chili Peppers, “I’m With You”. Pese a los distintos comentarios que han acaparado, lo nuevo del grupo suena brutal en vivo y fueron del absoluto disfrute del respetable.

Obviamente, lo que la mayoría esperaba escuchar eran los clásicos que han hecho de Red Hot Chili Peppers una de las agrupaciones más populares de los últimos veinte años. Desfilaron por el escenario joyas incombustibles como ‘Under The Bridge’, ‘Higher Ground’ y ‘Soul To Squeeze’, también clásicos inesperados, cuando Flea -un animal que se robó la película con su bajo- dedicó ‘Me & My Friends’ a su hija, que justo ese día cumplía años.

Se sabe que Anthony Kiedis no es un tipo de muchas palabras. Sólo unos tímidos agradecimientos para la gente. Su aparente mutismo lo compensó con un registro espectacular. Sin ser majadero, quizás haya sido el mejor concierto del vocalista -en cuanto a su desempeño vocal- en años. El norteamericano ha llegado a un estado en que su garganta se encuentra más cómoda a medida que el calendario se va abultando.

El debutante Josh Klinghoffer venía con la carga de ocupar el puesto de John Frusciante, y su desempeño fue aprobado. La escuela de ambos es similar, pues Klinghoffer ya había trabajado con Frusciante anteriormente -en el interesante proyecto Ataxia-, por ende las diferencias en materia de sonido son mínimas. Es claro que John es alguien inolvidable para la enorme fanaticada del grupo, pero es un hecho que con el nuevo ocupante de las seis cuerdas, el futuro de Red Hot Chili Peppers sigue siendo viable.

El cuarto concierto de los norteamericanos bien puede ser calificado como el mejor de todos los que han hecho en suelo nacional. Características no le faltan: un set list más que acertado, que si bien puede ser víctima de algunas acusaciones -faltaron canciones, y nuevamente se ignoró “One Hot Minute”-, eso habla más que nada del oficio de la banda como elaboradora de hits, llegando a darse el gusto de dejar fuera algunos; una banda sólida en el escenario, con un vocalista en estado de gracia y con un nuevo aire tras la partida de uno de sus miembros más populares. Red Hot Chili Peppers ha demostrado en más de una ocasión que son capaces de levantarse frente a las adversidades. A casi treinta años desde su formación, su futuro aún se vislumbra para mucho tiempo más.

Fotos por T4F Chile.

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