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Paul Banks – Club Cadillac (12.03.2013)

Por [email protected] | 20-03-13
Paul Banks en Chile 12 marzo, 2012

Raro. Este recital fue raro. Primero, porque la municipalidad decidió clausurar el local media hora antes de la hora programada y la productora tuvo que improvisar, pues Paul quería tocar y nosotros lo queríamos escuchar.

Segundo, porque el local donde finalmente fue el evento quedaba al otro lado de la ciudad y la nueva cita quedaba para las 11:30pm. Con todo esto, llegamos al tercer punto: un montón de gente desistió y entre los que finalmente asistimos al show, se sintió dicho efecto efecto.

Ahí estaba yo, a las 1am, en primerísima fila rodeada de los grandes fans, con Paul Banks tocando como el profesional que es, pero no había chispa. No había energía. Sin esa vibración que viene al juntar un montón de gente sintonizada en la misma frecuencia. Hubo un asomo de fanatismo con «Arise Awake», «No Mistakes» o «Young Again», pero nada, ni remotamente cercano a lo que podría haber sido.

Con el recital ya bastante avanzado, la gente prendió algo y todos coreamos el “Now and then I can see the truth above the lies…” de The Base, aunque puede que decir “todos coreamos” sea algo exagerado, pero fue lo más cercano que hubo a una plena participación del público. Además, Paul tampoco es de los que se pasea por todo el escenario alentando a sus fans. Todo lo contrario, es más bien quieto y no suele moverse mucho más allá de su metro cuadrado, lo que ayudó poco a encender la emoción contenida en sus espectadores. Lo bueno sí de todo esto es que pudimos disfrutar de un recital más relajado, sin empujones, apretujes y gajes clásicos de las primeras filas. Terminó siendo algo más íntimo, lo que igual se valora.

Me encantaría decir que el recital estuvo increíble, que todos lo pasamos estupendamente, pero no… De todos modos, mirándolo objetivamente, sonaron de maravilla. Él y su banda saben lo que hacen y se nota. Paul es de los vocalistas que te hacen cerrar los ojos solo para escucharlo cantar, llevándote a esos lugares oscuros que tanto le gusta evocar. Así que a pesar de todos los pesares, valió la pena haber esperado y haber llegado a las 3am a la casa.

Texto por Paulina Andreu.

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