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On Stage : Vive Latino (15.04.2007)

Por Jean (Perrojo) Parraguez | 19-04-07

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Cuando escribí el On Stage de la Cumbre del Rock Chileno, me dí cuenta que me extendí demasiado, espero que esta vez no sea así.

Era muy esperado este evento, y sin duda las expectativas eran mucho más altas que las de su truncado primer intento del 2004. Doce del día en punto llegué a juntarme para recibir mi ticket cortesía de la organización. La verdad es que no tuve que hacer la larga fila para entrar (aún no entiendo por qué había gente ahí), y fue agradable darme cuenta de que había llegado un montón de personas, poroto para los organizadores en ese sentido que partieron con buenos números el show. Como iba diciendo, ya adentro del Club Hípico, mi objetivo se centró en el escenario amarillo, ahí estaban en plena performance los Fiskales Ad Hok, soportando con energía el calor que ya estaba reinando. Show power, pero que lamentablemente cobró relevancia por un acto extra musical: la pelea que se armó mientras la banda estaba en su penúltimo tema. Después supe que el quinteto entró 15 minutos tarde y aún así les cortaron el audio. Pésima jugada, porque casi al final de la jornada los Babasónicos salieron con más de media hora de atraso y no hubo ningún corte de ningún tipo. Una falta de respeto para los muchachos de España, que se despidió con su buen par de chuchadas que el público respondió con fervor, repudiando el corte de los técnicos. De ahí la acción se trasladó al escenario verde, donde ya estaba guitarra en mano el Macha, para comenzar la fiesta de La Floripondio. Un show potente, efectivo, con sólo temas conocidos (faltaron “Bailando como Mono” y “Zunga de Cuero”), y el público quedó agradecido de que se le diera la oportunidad a esta tremenda agrupación, yo quedé encantado. El Macha es uno de mis héroes rock y su grupo fue uno de los puntos altos del primer bloque del festival. Un poco de agua para refrescar la mollera y partimos al escenario más alejado, el más pequeño pero no por eso falto de calidad. Fahrenheit estaba en plena ejecución pero no me pareció tan fuerte como en la Cumbre, donde sacaron aplausos. Después salió a escena Juana Fe, que son una mezcla de cumbia rap y todo eso; muy divertidos y alegres. Me quedé dos temas y dirigí mis pasos al escenario amarillo, donde comenzaba su setlist el uruguayo Gonzalo Yánez (alrededor de la 1 y media de la tarde), el público del ex No Me Acuerdo estaba conformado en su mayoría por el género femenino que se sabían todas sus canciones. Tenía una buena banda soporte. Sólo estuve quince minutos, que fue tiempo suficiente para escuchar sus temas más conocidos, más el cover de “Song 2” de Blur, que me hizo añorar al trío Inglés porque no le salió bien.

El escenario blanco estaba más cerca de Blanco Encalada, en el otro extremo del escenario amarillo. A correr para alcanzar a ver a uno de los números esperados del Vive Latino: el debut en forma masiva de Francisca Valenzuela. Como ella misma dijo, era primera vez que tocaba ante tanta gente. Su set fue de tres temas, ella se veía muy muy linda, y se encontraba radiante de felicidad en el escenario. Tras su presentación sólo queda esperar su disco debut previsto para este año. De ahí observé a Zoé, digo observé porque estaba muy lejos y se escuchaba poco, pero por los comentarios creo que estuvo harto bueno y que sorprendieron.

Casanova trajo otra cuota de felicidad al público. 4 temas, pero lo mejor fue la interpretación de “Ayer”, de la banda que su vocalista Julián Peña tenía años atrás (los grandiosos Santos Dumont). Con esa interpretación, más el recibimiento del público (ví un montón de caras emocionadas, incluida la mía), me terminó de confirmar el título de himno generacional que posee ese tema. Lindo momento ese, más encima a sabiendas de que hay mucha gente que no logró ver a la disuelta banda de Concepción en vivo. De ahí pululé por el complejo tratando de buscar un stand de comida que no estuviera tan congestionado. Nada de eso, la cola era interminable. Pero no quise esperar. Ya eran las 3 de la tarde y según mi horario ya deberían estar listos Los Ex en el escenario blanco. Los 10 años fuera de la escena y un disco recién sacado del horno alimentaron las expectativas de una forma impresionante, porque el lugar estaba lleno, creo que fue el momento en que esa área más atiborrada. Y eso Colombina lo notó (hermosa ella), y agradeció la efervescencia y recepción del público que coreó cada tema de su repertorio, que además fue interpretado en forma sólida. A tamaña muestra de cariño, su vocalista respondió en forma recíproca. La rubia Parra tiró al inventario del Vive Latino otro momento alto.

De pasada, tras Los Ex, divisé la multitud que estaba coreando los temas de Los Miserables. A diferencia de la Cumbre, aquí si tuvieron cancha para estar su buen rato sobre el escenario, y si que aprovecharon la oportunidad; su vocalista, Claudio García, las emprendió contra Tronic y Difuntos Correa, tratarlos de grupos de cartón y cosas así. Pero esa “polémica” no da para este comentario, aparte que las bandas mencionadas me dan exactamente lo mismo. Un rato con los chilenos y nos trasladamos al escenario amarillo, donde se disponía a salir Plastilina Mosh, que dieron un golpe certero con su dance, la verdad es que el sonido de ellos fue bien bueno. Se nota que les gusta estas tierras al dúo, incluso invitaron a Tea Time (ex Los Tetas), a rapear, también tenían de músico invitado a Dj Bitman.

4 y media de la tarde, hace mucho calor y yo me encuentro en el escenario verde, el del centro, para ver a una de las bandas que personalmente yo más quería ver en esta ocasión: los trasandinos de El Otro Yo. Para una actuación corta, yo supuse que se concentrarían sólo en las canciones conocidas, pero ésas fueron las que más faltaron (no tocaron La Ola, Canción del Adiós, Calles, La Tetona). Me fijé que andaban con nuevo guitarrista, pero salvo un par de taldos de Aldana con la guitarra, el cuarteto sonó sólido y enérgico, sobre todo su vocalista. Mención aparte para la bajista María Fernanda Aldana, por Dioc que es estupenda!. Terminaron los argentinos y me dispuse a buscar comida nuevamente, y nuevamente me quedé con las manos vacías. En esa espera ví algo de Sinergia, y me sorprendió lo lleno que tenían su zona. Es increíble como ha crecido en popularidad el grupo de Don Rorro, y el público salta, corea y disfruta la música de los chilenos. Como leí por ahí, Sinergia ya hace rato que es una banda de estadio, y una banda buena. Notable la presentación de sus integrantes. Iba a ver a Los Bunkers pero preferí sentarme. Están tocando en forma tan perfecta que uno ya sabe que interpretarán. Además no tienen mucha interacción con el respetable. Lo genial de su sonido entra a pelear con lo mecánico de su performance, una contradicción tremenda. Invitaron a Jorge González en “Llueve sobre la ciudad”. De este último no vi nada.

Catupecu Machu fue un rayo fulminante de poder musical. Son demasiado buenos en vivo, y eso no es una opinión de gruppie. Su vocalista es puro carisma, mucha empatía con el público, además está el gancho que representaba su músico invitado en el bajo, el ex Soda Stereo, Zeta “Rock Road” Bossio. Sonaron a toda raja, se nota que son un combo solidísimo y fue un descubrimiento para mí. Si vuelven, iré a verlos. De ahí al otro extremo, escenario blanco y está terminando el show de Tiro de Gracia, esperé para ver a Alamedas y demostraron que son mucho más que su hit “Chileno”, pero también me quedó claro que con Solar el señor Gómez era mucho más eficiente. Un rato de los Chespirito en Piedra para la espera de otro de los números que esperaba: Divididos. En estos años he escuchado mucho de la “aplanadora del rock” cuando se refieren a los trasandinos, y con esos antecedentes había que verlos en vivo. Y maldita sea que vale la pena. Es increíble ver como tres monos en el escenario hacen un ruido de puta madre, tienen un control absoluto sobre sus instrumentos. Mollo sacaba a relucir la escuela de Jimi Hendrix tocando su guitarra con los dientes, y Ciavarella en la batería azotaba a todo el público. Sin duda fue un tapabocas para personas que no conocían a la banda y que seguramente se preguntaban el por qué de su inclusión en el festival. Divididos es recomendable absolutamente en vivo, sobre todos para aquellos que tienen la arrogancia de haberlo visto todo y no saben apreciar la vieja guardia del rock latinoamericano.

Otro grande de Argentina, Vicentino, armó su fogoncito en el escenario amarillo. El tipo es chistoso y se comunica constantemente con el público. De vuelta al escenario verde y ya están Los Tres ejecutando. Debo decir que esta vez no fue tan enérgico ni me entusiasmó en demasía como las otras veces, pero el lugar se llenó igual, y eso tiene como razón el hecho de que aún hay mucha gente que no los ve en vivo desde que volvieron. Cumplieron y listo, con eso todavía basta. Con la cancelación de la presentación de Panda, el escenario blanco se atrasó en números, y a la hora que le correspondía a Cholomandinga, Cutus Clan estaba finalizando su performance, dándole lugar a Santo Barrio.

Tras Los Tres en el escenario verde, salieron a escena otros que eran esperados por el público. A77aque hizo su pega, tocaron lo más conocido de su repertorio (incluso temas bien añejos), dejando a su público satisfecho. De ahí darían paso a Rata Blanca, que cerraría ese escenario.

En el escenario amarillo fue que finalicé el paseo. Babasónicos hizo esperar mucho y no calentó demasiado. Hubo fallas de sonido en guitarras, aunque Adrián Dargelós estaba muy animado, pero no sé; era primera vez que los veía en vivo, y los había visto en videos anteriormente; y mi opinión fue la misma: en vivo no logran plasmar lo alucinante que son en el estudio, aunque tengan un frontman de temer. Para el final, según leí al otro día quedaban unas 6 mil personas que esperaban al trío británico Keane, que era el plato fuerte del festival. Qué se puede opinar de su presentación, como dijo Alfredo Lewin, se vió que eran más de verdad que Coldplay (uno de sus referentes). Muy felices de tocar en nuestro país, muy comunicativo su vocalista, un sonido impecable, y un tracklist corto pero efectivo. Fue emotivo pero no llorón como muchos podrían creer. Fue un buen cierre.

Un día increíble. Eso sí, un pequeño tirón de orejas para la organización; no es posible que a las seis de la tarde se hubiera acabado todo lo que tenían para vender (me refiero a lo comestible), también hubo muchos problemas con el agua. Pero bueno, en cuanto al evento en sí, todo perfecto. Fue un tapabocas para todas las personas que creen que el rock en Chile no vende, un golpe bajo para los sellos. Los organizadores ya dieron a conocer su intención de hacerlo por partida doble el próximo año, y eso es genial; porque la Cumbe del Rock Chileno también tiene otro capítulo el 2008. De a poquito la cosa se pone entretenida, porque yo miraba Big Day Out, o para ser más cercanos, Rock In Rio, y uno se preguntaba: Por qué no se hace algo así en Chile?; bueno, ese día llegó, y se disfrutó y se pasó bien (el público se portó la raja), dejando al Rock en la cúspide que siempre debe estar, más encima en nuestra copia feliz…Viva Chile Mierda!!!!

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