Estás viendo: Mogwai – Teatro La Cúpula (17.05.2012)

192

Mogwai – Teatro La Cúpula (17.05.2012)

Por Jean (Perrojo) Parraguez | 24-05-12


Tras ver el lleno total que tenía el Teatro La Cúpula una hora antes que empezara el concierto, cuesta creer que tuvieran que transcurrir cerca de diez años para que Mogwai se dignara a visitar nuevamente nuestro país, en uno de los conciertos más cargados de intensidad que se hayan presenciado en este rincón del mundo.

Lo anterior sirve para dar constancia de lo que despiertan los escoceses cuando tienen que presentarse en vivo, un quinteto que –literalmente- no ocupa las palabras como lenguaje para interactuar –salvo las contadas muestras de agradecimiento de Stuart Braithwaite-, sino que usa los márgenes de los sonidos, las texturas, atmósferas y luces para ensamblar un mensaje que es perturbador, mágico, triste y bello, todo al mismo tiempo.

Desde su arranque, con ‘White Noise’, una de las gemas que tiene su más reciente trabajo, “Hardcore Will Never Die, but You Will”, del año pasado, se percibió una auténtica comunión entre el quinteto de Glasgow y el público, que estaba concentrado en todo momento, siendo prueba de que, esta vez, los asistentes eran consumados fanáticos y que no estaban ahí por figurar. Observadores, rodeaban de silencio el recinto cuando correspondía, para que no se fuera ningún detalle sonoro.


Desde su comienzo, Mogwai ha sido catalogado como banda de “post-rock”, un terreno fértil al engaño, en que han convivido, desde que el término fue acuñado en los años ’90, Radiohead, Sigur Rós, Congelador, Stereolab, Disco Inferno, y un grueso y generoso etcétera. Empero, tratar de agrupar en una parcela tan inclasificable a una banda tan inclasificable es un error en el que muchos se empeñan en tropezar una y otra vez.

Muestras de su debut de 1997, como ‘Mogwai Fear Satan’, pasando por el que es, quizás, su mejor disco a la fecha (“Rock Action”, del 2001) con la impresionante ‘2 Rights Make 1 Wrong’, lo de los europeos puede ser tildado de espacial sin ningún dejo de duda, pero ‘I’m Jim Morrison I’m Dead’ pontifica lo enraizado en la tierra que está gestado, con esas explosiones difíciles de soportar, como toda carga que conlleva la vida moderna.


Lo que hizo Mogwai en su segunda visita a Chile no fue llevarnos al cielo para maravillarnos con aguas cristalinas, sino que fue un remezón sónico para tener presente los hartazgos que compartimos como sociedad, donde las palabras rara vez se usan, y los lazos cada vez son más débiles. Los escoceses nos dieron con su glorioso lamento un pontificado inexpugnable de cómo vamos directo al despeñadero.

Compartir en WhatsApp