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Mike Patton y Chris Cornell dejan la vara alta en la segunda jornada del Pepsi Fest (25.03.2009)

Por Jean (Perrojo) Parraguez | 26-03-09

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Si lo del pasado martes en el Movistar Arena fue una cita con una leyenda viviente como Peter Gabriel, lo de ayer fue el encuentro de dos personajes que tienen un sitial destacado en la música de los últimos 20 años. Nos referimos a los norteamericanos Mike Patton y Chris Cornell.

Sin embargo, hay que hacer una mención a los artistas nacionales encargados de abrir el boliche, el cuarteto Libra, que siguen demostrando que tienen la pachorra para subirse a cualquier escenario, no pasar desapercibidos e irse con aplausos. No fue un setlist tan largo, pero sí con el suficiente poderío para que los asistentes pusieran atención. Hace rato que la banda comandada por Jaime Fernández viene haciendo ruido y se ha transformado en una propuesta nacional más que interesante.

Tras la presentación de Libra, llegó el turno de uno de los números más esperados de este festival, el señor Mike Patton. Acompañado por el trío italiano Zu y secundados por dos señores que llevaban máscaras de luche libre mexicana (el Zu Quartet también iban de esa forma), desplegó sin espera y casi sin interrupciones su arsenal de ruidos, sintetizadores que sirven para formar atmósferas que surcan los límites de la tensión, los gritos que parecen desacoplados pero que están en perfecta sincronización con la música, que centra sus verdaderos pilares en el baterista Jacopo Battaglia y el bajista Massimo Pupillo, súper secos en su ejecución.

Hablar de Mike Patton es otra cosa. Que es un gran artista, lo es. Que es creativo, provocador, sí también. Lo de ayer fue sólo una muestra del gran abanico que tiene para mostrar su arte: ya sea generando ruidos con toda esa maquinaria, cantar como los grandes en «Crying» (que de verdad lo hizo excelente), arengar al público y casi volverlos locos cuando interpretó «24 Mila Baci» (un clásico dentro de su repertorio, y que dejó la grande en cancha). La veneración que genera el norteamericano es envidiable, venir sólo a cosechar aplausos con un proyecto desconocido para la gran mayoría, mostrando un show con hartos puntos altos, no hacer una memorabilia de su época de Faith No More u otro proyecto destacado y aún así salir airoso. Eso sólo lo puede realizar un tipo que sabe. Y al que le guste o no, tenga reparos de todo tipo (yo también los tengo), Mike Patton sí que sabe.

Tras Patton (que prometió volver), y una larga espera que casi se prolonga por una hora, aparece en el escenario el otro plato fuerte de la jornada: Chris Cornell. Tuve la oportunidad de ir al concierto del 2007, y debo decir que el tipo aquella vez quedó loco con el público chileno, a tal punto que alargó su concierto por más de 3 horas. Ayer, el ex Soundgarden venía a pasarlo bien y eso se notó en todo momento durante las 2 horas y 40 que duró su performance.

Un Cornell sonriente (algo extraño en él), amable, en constante comunión con el público, mostrándose siempre agradecido y muy comprometido con su show. En cuanto a su repertorio, mostró algunas canciones de «Scream», su cuestionada última obra, pero el grueso se concentró en sus sandías caladas. Hubo de todo, desde muestras de Audioslave («Cochise», «Like A Stone», «Show Me How To Live», «Be Yourself»), de su aventura como solista («Can’t Change Me», «Arms Around Your Love», «No Such Thing» y la inmortal «Seasons», entre otras), la infaltable «Hunger Strike» y lo que la mayoría esperaba, las de Soundgarden («Jesus Christ Pose», «Outshined», «Pretty Noose», «Burden In My Hand», «Rusty Cage», «Black Hole Sun», «Fell On Black Days»). Además, hubo tiempo para covers, la conocida versión de «Billie Jean» y dos de Led Zeppelin: una pequeña muestra de «Good Times, Bad Times» dentro de «Spoonman» y la sorprendente «Inmigrant Song».

Fotos : Marco Espinoza – Equistene

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