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Mark Lanegan – Cine Arte Normandie (27.06.2010)

Por Jean (Perrojo) Parraguez | 29-06-10
marklanegan.27.06.2010

A veces resulta extraño observar a las personas en un ambiente que, por costumbre o de manera natural, no es el que «les pertenece». Así podría retratarse el sentir de una fuerte parte del público que conoce a Mark Lanegan por sus proyectos más reconocibles al oído masivo: al frente de los inmortales Screaming Trees o como habitual colaborador de Queens Of The Stone Age. Sin embargo, ambas labores dejaron de hacerse muchos años atrás, pero el norteamericano siguió con su tranco, más callado pero no ausente.

Ya recibimos aviso de su incesante actividad hace casi un año atrás, cuando Lanegan arribó junto a Greg Dulli y se presentaron como The Gutter Twins. Por otra parte, este 2010 el artista vino a ofrecer sus incontables pergaminos en solitario frente a una caterva de fieles seguidores. Lanegan se paró en el escenario acompañado sólo del guitarrista David Rosser (muy buen soporte además). De ese modo, ver al vocalista desprovisto de una banda de apoyo, transformándose de paso en el único depositario de la atención (situación que le incomoda a todas luces), podría haber alterado de forma negativa el desarrollo del concierto.

Lo increíble de Mark Lanegan es, valga decirlo, su presencia. No posee el carisma para interactuar con el público (ninguna introducción a las canciones y un par de «gracias», fue lo único extra que se le escuchó), ni tampoco un lenguaje corporal que se destaque. A él le basta pararse a cantar con su voz tan distintiva para llenar cada recoveco y cada oído que acudió al Normandie la fría noche de domingo.

Hubo canciones de todas las épocas y para todos los gustos. ¿Querías canciones de los Screaming Trees?, ahí tenías «Traveler»; ¿esperabas algo de su etapa colaborando con QOTSA?, ahí sonó fuerte «Hangin’ Tree»; ¿algo de su etapa solista?, pues «Message To Mine» y «The River Rise» corrieron con lo suyo. Incluso, se dió algunas licencias como las hermosas versiones que interpretaron para «Julia Dream» (Pink Floyd) y «This Strange Effect» (The Kinks), estipulando claramente el amplio abanico que maneja, con una naturalidad que transmite con enorme seguridad.

Mark Lanegan no es un tipo efusivo. No alardea frente al público ni latea con monólogo a veces es innecesario. Él habla con su música. Bajo ese paraguas, tiene mucho qué decir. Y sus palabras son siempre bien recibidas. Y agradecidas. Un gran concierto cayó sobre Santiago este domingo.

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