Estás viendo: Lollapalooza Chile 2017 – Día domingo

192

Lollapalooza Chile 2017 – Día domingo

Por Abel | 03-04-17

Con más calor y un sol más intenso que el día anterior, la gente de igual forma empezó desde temprano a llegar al Parque O’Higgins para la segunda jornada de festival. Si el primer día ya destacó por su diversidad, este segundo día fue aún más diverso que el anterior y no solamente en lo musical. Veamos.

Abriendo los fuegos estuvo la presentación de los raperos de Liricistas, quienes estuvieron disparando lo mejor de sus versos, invitando a unas b-girls a bailar y reuniendo a una más que aceptable cantidad de gente pasado el mediodía. A la misma hora en el Lotus Stage, Tus Amigos Nuevos salía en pijama a compartir con la audiencia que se juntaba y a quienes les pasaron almohadas para desatar una guerra en la cancha para terminar de ponerle temática al show. Bien jugado.

A las 14:30 las gemelas Tegan and Sara trajeron todo su sonido pop al Acer stage, ante un mar de fanáticos, en negrita porque eran de esos fans que se las saben todas de sus artistas favoritas. Sin ir más lejos, había un par de fans que tenían unas cabezas de gato de disfraz que correspondían a las dos gatas de Sara, quien emocionada con el gesto las subió al escenario, posó con una puesta para que su hermana le tomara una foto. Un show que además de su honesta cercanía con el público, hizo gala de un amplio recorrido por su discografía, completando un sólido debut en nuestro país.

Alex Anwandter vino a mostrar uno de los números nacionales más destacados de la actualidad y confirma no solo su calidad artística sino que también su capacidad de convocatoria, haciendo bailar a la gente que se abarrotó en el VTR stage con sus canciones. Espero que siga privilegiando el formato banda por sobre las bases pregrabadas ya que le sienta muy bien. Al despedirse dijo entre risas “nos vemos en 6 años más cuando estos hueones me vuelvan a invitar”. A juzgar por lo visto ayer no se van a demorar tanto.

Los ingleses Catfish & the Bottlemen fueron la mejor novedad que trajo este festival. Una propuesta indie rock fresca y signos de que venían dispuestos a ganarse a como de lugar al público local, con una bandera con el nombre de la banda colgando de un amplificador y su vocalista luciendo una camiseta de la selección. Sonido sólido a pesar de su corta edad y tiempo de actividad y una música bien guitarreada que se abre paso en una generación cargada a los sintetizadores es algo que se agradece.

A continuación, Jimmy Eat World hacía también su debut en Chile. Una banda que al contrario de los anteriores, se jugó por conquistar al público derechamente con lo musical, y mostrándose humildes y agradecidos de la recepción entre tema y tema, y muy apasionados por lo que hacían mientras ejecutaban un set compuesto por un recorrido a su discografía, con énfasis en presentar su última placa “Integrity Blues” y en su disco más exitoso “Bleed American” donde hicieron corear al público con ‘A Praise Chorus’, ‘Sweetness’ y ‘The Middle’ para el cierre. Todo lo hermoso y emotivo que podíamos esperar.

Este año fue el debut del sistema Cashless, ante el cual tenía algunas dudas respecto a su funcionamiento, pero resultó ser mucho más efectivo que el nefasto mecanismo de fichas que existía antes. Por otra parte, si bien se mantuvo el sistema de voluntarios de la iniciativa Rock & Recycle, esta vez no hubo muchos puntos de reciclaje fijos, faltando en lugares tan esenciales como las carpas  de foodtrucks a los costados del Movistar Arena y obligando a hacer una búsqueda extensiva para dejar una lata o botella plástica (en caso de que te preocupara algo reciclar, la mayoría de los casos la gente bota donde cae no más).

Duran Duran es de esas bandas de las que conocemos todas sus canciones pero no lo sabemos hasta que las escuchamos. La presentación de los británicos fue una metralleta de hits de principio a fin. Uno de los shows de mayor calidad artística y sónica que pasó por este festival, que no dejó a nadie indiferente y que hizo mover al público indistintamente de la edad.

Los Two Door Cinema Club los resumo en una palabra: Sincronía. Tanto entre ellos como con sus instrumentos, la iluminación y el público. Una banda que creció mucho en su alcance desde su primera vez, también en Lollapalooza, en Chile. Mención aparte al baterista que además de ser un metrónomo humano, le brindaba la necesaria potencia al sonido directo del conjunto.

The Weeknd era uno de los números del cartel más nuevos y relevantes, y sobre el escenario buscó dejar demostrado por qué. Si bien sonaba impecable, su set se pegó un bajón medio aburridor hacia la mitad para repuntar cerca del final con unos temas más bailables. Me arranqué unos minutos para ver qué pasaba en el Lotus Stage con Mad Professor, y concluyo que su nombre artístico lo tiene muy bien puesto. Un DJ set de dub y reggae donde iba jugando con los sonidos y los efectos de forma muy loca, donde se arrancaba con los volúmenes y se descuadraba a ratos con los ritmos. Pese a que no había mucho público éste era fiel seguidor de esta corriente y bailó toda esa maraña de sonidos jamaicanos.

Si viste a The Strokes el 2005 y no pudiste ir ahora no te perdiste de mucho, ya que no hubo gran variación en su set. La banda favorita de los millenials apareció con veinte minutos de retraso, tocaron un tema completo sin que se escuchara la voz, y no se dieron cuenta hasta iniciado el segundo track. Solucionado el inconveniente y pensando que iban a retomar desde donde quedaron, partieron todo de nuevo. Extraña fue la sensación que me quedó con el show de los neoyorquinos, que no presentaron mucho feeling ni le pusieron mucho empeño (a excepción de Albert Hammond Jr. que le puso un poco más de sangre a la cosa) en el desarrollo de su set. Para la audiencia no pareció ser tema ya que vibró y se lo cantó todo igual y eso es lo que cuenta al final.

En resumen, una buena nueva versión del más que instalado festival que tuvo una impresionante convocatoria de 80 mil personas por día y que ha colaborado con abrir los horizontes musicales de sus espectadores, donde ya no hay problema en bailar Bomba Estéreo con una polera de Metallica.
Reporte por Abel Cisterna

Fotos cortesía de Lotus Producciones

Compartir en WhatsApp