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Lollapalooza Chicago 2013 @ Grant Park (2-4.08.2013)

Por Marcelo Roldán | 25-08-13

El título original de esta nota es: «Lollapalooza Chicago: Pasión, Baile, Llanto y vida».

Fuera de ser un reporte objetivo de lo que fueron los 3 días de Lollapalooza Chicago, vengo a contarles la experiencia de lo que fue ser parte de uno de los festivales de música más grandes del mundo.
Llevaba unas semanas en Chicago y pude ver cómo es el espacio que compone el festival, un enorme parque en pleno centro de la ciudad llamado Grant Park. Pasaba todos los días frente al parque, miraba cómo los escenarios se iban armando y cómo esa sensación en el estómago era más fuerte de solo pensar que un par de días iba a estar ahí. El parque es unas 3 o 4 veces más grande de los que es el espacio usado en la versión Chilena y el paso entre los dos escenarios más grandes toma unos 20 minutos a paso rápido (para que se hagan la idea).

Día 1

Ya era viernes, me estaba graduando de University Of Chicago, y sólo tenía una cosa en la cabeza Lollapalooza, ya había tenido mi primer acercamiento en la fiesta de prensa en el Public Chicago Hotel (Gracias JP). Los primeros en mi lista era los Band of Horses. Ya había tenido la oportunidad de verlos en Lollapalooza Chile 2012 donde estaba al borde de las lágrimas. Ahora sentía que en cualquier minuto podía estallar, pero el show fue pura potencia y entrega al público, incluso con canciones como «The Funeral» la atmósfera era de fiesta, de saltar y gritar a concho todas las canciones.

Ya eran las 5 de la tarde y empezaba The Thievery Corporation, Rob y Eric aparecían por un costado del Petrillo Stage para dar un show donde no bailar era un crimen, una hora donde quedé tan prendido que partí a ver al duo Disclosure (Posible carta de Lollapalooza Chile 2014). Mientras tanto, The Grove stage bailaba al ritmo de uno de los discos más alabados del 2013, hablo de «Settle». Chicas guapísimas, mucha marihuana, cerveza y mucha agua eran la tónica en la hora que sonaba White Noise, el rico remix a Jessie Ware con «Running», «When A Fire Starts To Burn» y otras, en pocas palabras un carrete finísimo.

Se venía Nine Inch Nails esa noche. Trent Reznor y compañía no defraudaron con un lleno absoluto, me daba escalofríos estar ahí, la puesta en escena era algo que nunca antes había visto antes y un setlist de infarto. Estaba al lado de un gringo que tenía una petaca de Bourbon, nos fuimos a la mierda con varias canciones, como con «Closer» y luego venia «Gave Up», «The Hand That Feeds», y muchas más, no podría explicarles muy bien la sensación que tenía en ese minuto.

Ese día además tocaron New Order y The Killers, ambos se acordaron de Joy Division. Atmosphere, Transmission, Love You Will Tears Us Apart por el lado de New Order y Shadow Play por parte de The Killers.

Se cerraba el día viernes y con ganas de que fuera sábado. Quería ver a The Postal Service, volver a ver a Matt Beninger dejando la cagá con The National, emocionarme con Charles Bradley, mamonear con Ben Howard y más. La lista sigue, no los quiero latear.

Día 2

Bueno mi día parte con Ben Howard, este Ingles tiene un disco llamado Every Kingdom, es un trabajo que ha tenido muy buena recepción y en el escenario se nota. 45 bellos minutos de música, talento de sobra, y mucha humildad. Luego es eso partí corriendo hacia el otro extremo del parque en el otro gran escenario empezaba Charles Bradley, uno de los personajes que tenía tremendas ganas de ver. Desde que vi “Why Is It So Hard” en una sesión de KEXP, quede asombrado con la entrega que tiene Charles, y en vivo es mucho mejor. El tipo baila, canta, se tira al piso y se baja a dar abrazos a los cercanos, se toma el tiempo de dar las gracias como pocas veces he visto, ver a Charles Bradley es ver un show cargado de emoción, en el cual te puede sacar una sonrisa y caer en llanto en 5 minutos. La expresión en su cara es algo impagable, ver a un hombre tan devoto, tan dispuesto a entregar su corazón y dejarlo en el escenario para que todos lo vean latir, sin duda Bradley fue uno de mis favoritos de siempre.

Local Natives seguía en mi lista y es que «Hummingbird» su último álbum está en mi lista de los favoritos del 2013 en vivo es bacán verlos, pero con. Y son una muy posible carta para Lollapalooza Chile. Su presentación de una hora mezclo canciones de sus dos registros, en ella pude ver la entrega y el cariño que tienen por el festival, siendo su segunda vez en el ellos se sienten muy cómodos en Chicago, al igual que muchas bandas, algunas que pude ver con anterioridad, como Band Of Horses, es acá donde lo dejan todo.

Seguía Foals donde me prometí aguantar hasta “My Number”, la razón era que al otro extremo del parque se iba a presentar The National, y Trouble Will Find Me es uno de mis álbumes favoritos iba a sonar a todo volumen en un par de minutos más, estaba muy ansioso de poder escucharlo en vivo, así fue que a lo lejos mientras corría iba escuchando Don’t Swallow The Cap, una de las que más me llega, seguí corriendo mientras avanzaba entre el público para quedar muy cerca de Matt Beringer y compañía. Finalmente estaba ahí y el show caló hondo en mí y en el público, fue un pacto entre la banda y nosotros, en donde Beringer se lanzó al a los presentes más de una vez, ahí conseguí una de las mejores fotos que he tomado en mi vida. Fue tal la experiencia que solo me aventure a ver The Lumineers desde el Lounge de prensa, necesitaba reponerme para lo que había esperado tanto tiempo, The Postal Service. Primera y última vez.

Tal cómo leen, Ben Gibbard anuncio en ese mismo concierto que sería la última oportunidad de ver el proyecto The Postal Service en vivo. Había llegado unos minutos antes para estar lo más cerca que pude, ahí estaba en el concierto que esperé tanto tiempo.

Todo empieza con District «Sleep Alone Tonight», tal como parte «Give Up», creo que no hubo instancia en la hora y media que duró en que no se corearan las canciones, donde incluso pude escuchar “Be Still My Heart” del EP We Will Become Silouettes, mi emoción en ese minuto fue máxima y si, vi personas llorando, cantando cada canción, disfrutando y aplaudiendo ese instante, donde atrás del escenario uno de los más característicos edificios de Chicago, el Blue Cross, Blue Shield Building decía escrito con luces “Her and U” y un montón de fuegos artificiales se veían al otro extremo del parque, a esa misma hora se presentaba Mumford and Sons con un lleno total.

Porque verlos en Chile es too mainstream:

Y no es chiste. Nunca tuve la oportunidad de ver a Astro en vivo en Chile, pude compartir momentos con Andrés Nusser en carretes, o la presentación de Colombo con los Plumabits en Lollapalooza Chile 2013, pero nunca tuve la oportunidad de ver a la agrupación completa en Chile.

Astro abría la última jornada de Lollapalooza en uno de los escenarios más grandes que había en esta edición, el Red Bull Sound Select, el mismo donde más tarde cerraría The Cure. En cuanto a la presentación, fue emocionante escuchar algunos “¡viva Chile mierda!”, por parte de Mexicanos, Gringos que conocían la banda, o algunos Chilenos que andaban dando vueltas por allá (y me topé con varios), brillantes, y participativos. Me encanta ver bandas que transmiten energía a los presentes y Astro cacha cómo hacerlo, aunque nadie se sepa la canción en ese minuto, sacó a bailar a Chicago. Luego de eso tuve la oportunidad de hablar con ellos, me dijeron que estaban contentísimos con la recepción, la cantidad de público y que no podían pedir mejor fin para esta gira por Estados Unidos. Su fin es siempre entregar energía al público, sean 10 personas o miles.

El día continuaba y Alt-J se aproximaba, An Awesome Wave me había llamado tremendamente la atención, y el hitazo Breezeblocks iba de seguro en el setlist de estos ingleses y así fue, con un lleno tipo headliner, Taro, Matilda y por su puesto Breezeblocks sonaron a más no poder.

Luego de eso mi corazón quedo divido entre Grizzly Bear y DIIV, mientras quedaba media hora de show de The Vaccines, comprenderán mi incertidumbre en ese minuto. Finalmente partí a ver a DIIV, sabía que probablemente no los volviera a ver a no ser de visitar Europa o nuestros vecinos del norte y siento que no me equivoque. Un show increíble, intimo, lleno de simpleza, un telón atrás con la portada de «Oshin» su único disco que tenía firmado algunos de los lugares que habían visitado y ellos con vestimentas dignas de cualquier hipster con aires de homeless.

Lo que seguía era Vampire Weekend, con el Bud Light stage repleto se presentaron los neoyorkinos dejando un setlist cargado a su última placa Modern Vampires Of The City, y sus más ricos éxitos como «Givin Up The Gun», «Oxford Comma» y obvio «A-Punk». Vampire Weekend sabe cómo hacer hacer buenos conciertos, redondos y con mucho movimiento, vi mucha niñas llorar ahí y es que en Estados Unidos últimamente ha habido una fiebre por Ezra Koenig (si tienen Tumblr tal vez entenderán).

RVSB La fiesta de la vida:
Les voy a contar cómo fue en verdad la presentación de Dj Raff y Latin Bitman. Todo comienza muy vacío, a decir verdad la gente no sabía mucho acerca de las dos bandas Chilenas que se presentaban ese día. La cosa es que cuando RVSB pide a todo volumen, es a todo volumen, así que la fiesta de Raff y Bitman se escuchaba desde lejos y eso atrajo mucha gente tal que a los 5 minutos tenia a miles de personas bailando a todo dar. 45 minutos muy intensos de mucha y muy buena música, lejos de ser una muestra de su álbum, fue un dj set de excelencia, que también fue reflejado en el lleno total en uno de los mejores clubs de Chicago el día anterior en uno de los Sideshows del festival, por lo que para mí parecer RVSB tiene la fórmula perfecta para triunfar donde ellos se lo planteen.

Lo último que quedaba era Cat Power, Knife Party, Phoenix y The Cure, para cerrar en grande esta edición del festival comandado por Perry Farrell, y me quedé con The Cure una hora y luego con los que de seguro son cabeza de cartel en nuestra versión de Lolla, Phoenix.

Robert Smith se tuvo que controlar, porque el show solo duraba dos horas, y como nos tiene acostumbrados dio una pasada por todo lo que pudo abarcar, fue un show maduro, eran 5 hombres interpretando los mayores éxitos de la música como «Friday I’m In Love» donde el público estalló de emoción, risas y llanto eran la tónica de la noche.

Por otro, los franceses de Phoenix presentaban su más reciente álbum Bankrupt! Estos cabros están en otro nivel, derrochan energía y cariño. Y esa es una de las cosas más destacables de esta banda, los vi felices arriba, con un Thomas desatado que pasó varios minutos sobre las manos de los cercanos, llegando hasta el fondo del público y luego de vuelta cantando «1901». Fue una pasada por todos sus discos y se agradece el gesto, porque todo esa noche fue perfecto.

Phoenix me atrevo a decir que es una de las cartas más seguras que hay para Lollapalooza Chile 2014, y si lo que pude oír, presenciar, el Line Up de Lolla’14 va a ser una megafiesta con muy buenas bandas para ver.
Lollapalooza Chicago para mí fue una de las experiencias más bonitas que he podido vivir, creo que siempre tuve el anhelo de poder hacer una pequeña gira por grandes festivales internacionales e impregnarme de ellos.
Este es el primero de la lista, y le he tomado tremendo cariño a la marca Lollapalooza, quien no cuando han sido ellos quienes han hecho llegar las bandas que nunca imaginamos ver en nuestro lejano país. Ser parte de su versión original me abrió el mundo y pude ver que en esencia el festival es el mismo, pero pequeños detalles hacen una enorme diferencia, pude ver a las bandas entregadas al público (pero enserio) y la energía de estar ahí es indescriptible, todo hace de esos tres días un conjunto perfecto de música, mujeres lindas, alcohol, sudor y mucha pero mucha pasión.

Gracias a todos los que hicieron esto posible.

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