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Lollapalooza 2013 (día 1) – Parque O’Higgins (06.04.2013)

Por [email protected] | 17-04-13

Fueron tantas emociones y una variedad tan absoluta de público y bandas, que me cuesta un poco decidirme a formular cómo escribir esto. Pero vamos, por algún lado hay que empezar.

Día 6 de abril, llegando a eso de las dos de la tarde a Parque O’Higgins nos fuimos directo al show de Of Monster and Men. Me pareció buenísimo. Llegué justo, no estaba saturado de gente y me pude acercar bastante. Si la banda ya emana una ternura en estudio, en vivo se pasaron. Tienen una onda muy de amigo tocando para sus amigos y Nanna es la dulzura misma. Cuando el público chileno (que espero que nunca cambie) le empieza a cantar “mijita rica, mijita rica, lalalalalala” y ella dice con esa vocecita “I don’t know whats going on!” yo creo que ahí sí que ya nos conquistó a todos. Luego, a bailar y a cantar se ha dicho. Fue rico estar en medio de esos fans que se saben las letras y los cumpleaños, cantando Feliz Cumpleaños, “Dirty Paws” y “Little Talks”. Yo sé que “Little Talks” es el hit. Fue una excelente forma de comenzar la primera jornada de Lollapalooza Chile 2013.

Partí a encontrarme con mi grupo de amigo, a comprar agua, a escapar un segundo de ese sol implacable. Así fue como nos movimos a Movistar Arena (LG Optimus Stage) a escuchar un par de temas de Crystal Castles, pero fueron realmente solo un par de temas, no lo suficiente como para armarme una impresión de su show.

Como el tiempo fue escaso y se iba en el traslado de un escenario a otro, el siguiente plato fue Kaiser Chiefs, con un aire a brit pop rudo. Tal vez solo brit rudo, sin pop, porque no tienen mucho de lo que uno llama pop. Prendieron a todo el público desde el principio, alentando a esas miles de personas a saltar y bailar con todos sus temas. Un Ricky Wilson entregado al escenario, dio una excelente performance, que a ratos me recordaba a Brett Anderson de Suede, paseándose por todos lados y disfrutando cada tema. Buenos, intensos, entretenidos.

Y entonces llegó el momento de The Hives. Estuve bien adelante en un principio, pero el frenesí de las primeras filas me venció y tuve que alejarme un poco. Sea como sea, lejos, lejos, lejos el mejor recital del Lollapalooza. Sé que todos tenemos nuestra opiniones y gustos, pero a la mierda todos los que digan que The Hives no fue lo mejor que vieron este finde. Cómo explicar el carisma que tiene toda esa banda, porque no es solo el vocalista el que prende a la gente, con un bajista quieto en su lugar o un guitarrista que hace los suyo, pero sin mayor participación en el escenario.

Fueron cinco individuos con un protagonismo compartido que hacía moverse hasta al más abuelito del lugar. Pero sí, el máximo exponente del grupo era su vocalista Pelle Almqvist. Con ese español inventado y esa energía inagotable, nos atrapó a todos y tuvimos que saltar hasta morir. “El siguiente cantanto…”, “Somo los ¿señores/senadores? de la música punk rock” y “¿Quieren música rápido? ¿Más rápido?” Era simplemente imposible quedarse quieto y no dejarse embobar por esa pinta Naranja Mecánica y ese furor contagioso e imparable. Excelente.

Después de esa hora y cuarto con el “rey la música punk rock”, llegó el turno magistral de Queens of Stone Age. La expectativa era altísima, pues ya habían deslumbrado con su primera pasada por Chile cuando vinieron a Maquinaria junto con los Pixies. No defraudaron, entregaron un show impecable con la compañía de Eddie Vedder y lo monstruoso que es Jon Theodore (ex The Mars Volta) en la batería. No los vi enteros, me quedé creo que hasta el tema que tocó con Eddie Vedder, porque mi compañero de recital quería ver a Puscifer. Pero vamos, Queens of the Stone Age son unos maestros y saben lo que hacen. Después me encontré con amigos que los vieron y alucinaron (como corresponde).

Ya a las 19:30 partimos a ver Puscifer. Con ese nombre tengo que decir que no esperaba mucho de la banda, pero mi amigo me decía que era del vocal de Tool y que había que cacharlos. Llegamos sin muchas ilusiones, como al tercer tema, simplemente a ver de qué se trataba. Para mi fueron la revelación de Lollapalooza. Simplemente increíbles. Un rock intenso, pesado, pero despierto, sin esa densidad que tenía en mente como característica de Tool. La puesta en el escenario era buenísima, como un avión de primera clase, donde Keenan era el piloto y la vocalista quien lo acompañaba de azafata. A ratos ella bajaba a una especie de bar que tenían en el escenario y les servía comida a los integrantes de la banda, cumpliendo su rol. La música estaba simplemente a otro nivel, una unión de lo mejor de Nine Inch Nails con Tool, tomando lo fresco de NIN e incrustándoselo a la intensidad de Tool. Y ya cuando pasaron el video de Vagina Airlines con las instrucciones de seguridad de vuelo, nos tenían a todos totalmente conquistados, nos reímos y disfrutamos esta muy grata sorpresa.

Y ahora sí que vamos por el final de este día, caminando hacia Pearl Jam. Después de haber estado horas de horas de pie y de haber agotado gran parte de mis baterías con The Hives, no nos dio para acercarnos tanto y optamos por una ubicación más modesta. Como Peral Jam tiene gran cantidad de fans, estuvieras donde estuvieras, la fanaticada te envolvería y podrías perderte en la masa. Y así fue. Temón tras temón, Pearl Jam nos hizo disfrutar y cantar cada coro. Pero tengo una crítica a su recital y es que ya han venido tres veces, la última fue hace nada, así que podrían cambiar su repertorio un poco. Saquemos “Black”, “Jeremy” y “Do the Evolution”, y pongamos un “Red Mosquito”, un “Rats” y “The Fixer” ¿Para qué terminar con “Yellow Ledbetter” de nuevo? “Keep on Rockin’ in the Free World” hubiera hecho un cierre mucho mejor y novedoso. Opiniones personales aparte, ellos son unos profesionales, son dueños del escenario y siempre cumplen con entregarte más de lo que esperas. Grandes.

En resumidas cuentas, el galardón a mejor recital va para The Hives y el de banda revelación queda para Puscifer. Todo bueno.

Texto de Paulina Andreu

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