Estás viendo: FSS2 o cómo hacer maravillas con sólo una guitarra (01.08.09)

192

FSS2 o cómo hacer maravillas con sólo una guitarra (01.08.09)

Por Paulina Portal | 09-08-09
fernandomilagros

Fotos por: Diego Huenchur

Por segundo año consecutivo, se realizó con éxito el Festival de Solistas en Solitario. Si bien las butacas del Normandie no fueron ocupadas en su totalidad (atrás quedaron varias filas vacías, al igual que arriba), los cinco artistas que se subieron al escenario demostraron una vez más lo mucho que puede hacer una voz y una guitarra, y la pasión que une a ambos instrumentos.

La velada partió con algo de retraso, y quien se encargó de abrir fue el ya conocido Leo Quinteros, instalándose de pie y con la mirada en alto, como de costumbre. Así comenzó a grabar bases de guitarra que lo acompañarían en su primera canción, de la misma manera en que lo hizo con las próximas. Su participación fue bastante corta, y por lo mismo, la menos prendida: sólo cuatro temas nos entregó Leo, entre ellos algunos de los regalones del público, La enredadera y Los accidentes del futuro.

3786161366_6422934e14_o

El próximo en subir al escenario fue el trasandino Diosque. Vestido principescamente fue, sin duda, una de las novedades de la noche, ya que, pese a haber hecho unas cuantas presentaciones en nuestro país, pocos habían tenido la oportunidad de escuchar su música. El argentino experimenta con su voz como pocos lo hacen, como también con su guitarra, con la cual juega a crear melodías escurridizas y torcidas. Diosque fue el que dio la cuota de rareza entre todos los artistas presentes en esta versión del FSS.

Fernando Milagros, al igual que Quinteros, fue algo mezquino al momento de presentarse. Como era de esperar, tocó canciones de su último disco Por su atención gracias (09), aprovechando la oportunidad para seguir con la promoción de éste. Al menos de lo poco que tocó, se disfrutó bastante: Milagros tiene eso de encandilar los oídos con poco, con lo simple, pero elaborado.

3786160896_e1b1f50f78_o

A medida que avanzaba la noche, llegó el turno de alguien a quien muchos esperaban. Camila Moreno era la única fémina de la velada, y fue por lejos la más aclamada y aplaudida entre  los presentes. La “nueva Violeta”, como es llamada por muchos, apenas pisó el escenario dejó la embarrá con su voz y fuerza indiscutible. Fue una de las que más tiempo estuvo cantando, e incluso cuando se fue, los gritos del público la hicieron regresar, para así poner el punto final a su participación, dejando claro que el poder femenino fue el plato fuerte de la noche.

Quien puso el broche de oro fue Manuel García, el portador oficial de la canción popular por excelencia. Siempre con ese aire de conocedor de mundo, presentó temas de toda su carrera e hizo cantar al público las melodías que suenan a lugares recorridos, a desierto y a mar. El ariqueño también hizo de las suyas y sacó tanto aplauso que tuvo que volver dos veces, cerrando el festival con uno de los lemas más emblemáticos del comunismo chileno. Si bien resultó bastante cliché el cierre con Te recuerdo Amanda de Victor Jara, la gente quedó contenta, ya que García los hizo cantar a todo pulmón.

3786159842_e522d88fba_o

Una vez más quedó demostrada la sinergia que siempre ha existido entre la guitarra y la voz. La pasión y talento demostrados sobre el escenario esa noche llenó el recinto de melodías familiares, canciones conocidas y sentimientos compartidos. Al final de todo, nos pudimos dar cuenta que ese día eramos tres: la guitarra, los artistas y nosotros. Todos unidos con la trova como guía en esta expedición musical.

3786159272_1ccaffa3ae_o
Compartir en WhatsApp