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Cat Power en Chile, una realidad que sorprende (21-07-2009)

Por [email protected] | 23-07-09

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No es solo la sensación de estar frente a una de las voces femeninas más estremecedoras de la última década, es además observar una increíblemente bella mujer que deja entrever su ternura poco común, y su dureza sensible, en canciones reversionadas en vivo de sus versiones que ya nos parecen sacadas de una realidad que poco conocemos solo por el hecho de que no existe.

Llego como un espectador más, compro mi entrada en la reventa porque no tengo los contactos como para conseguir una, ni tampoco la plata como para comprarla en boleterías, pero de alguna manera tenía que entrar a presenciar una de los conciertos más esperados por el universillo indie que en estas ocasiones deja ver su afición por buenos espectáculos como el de ayer.

La buena de Chan nos hace esperar media hora para aparecer frente a un Caupolicán con cerca de 3000 personas (o más quizás, no tengo el dato), y nos deja claro desde la primera canción, que en esta velada fue Don’t explain, que nos espera una noche extremadamente reversionada y reveladora de realidades que no serán percibidas por el colectivo como unidad, pero que si tienen la facultad de repercutir en cada uno de los afortunados que la pudimos escuchar y ver en todo su esplendor.

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Aparece con su tenida elegida para la gira Sudamérica más un chalequito azul que nos daba cuenta de su notoria vulnerabilidad ante el frío capitalino de la noche. Se presenta con su imagen de mujer ruda y su voz que a priori nos parece forzada, pero que al terminar la primera canción nos revela que es absolutamente bella y sobrecogedora.

La costumbre de ir a conciertos a escuchar nuestras canciones favoritas se ve totalmente cuestionada y trasformada en esta ocasión, si quieres escuchar y cantar las canciones que te atraparon desde la primera vez que escuchaste a esta gata poderosa solo podrás hacer lo primero, porque de una forma impredecible y cautivante, nuestra anfitriona nos sorprende con cada interpretación y reversión de sus temas y de clásicos que ya había trasformado para nuestros oídos terrestres. Y no hay nada que uno pueda cuestionarle, ni siquiera su español en Angelitos negros, porque todo, y absolutamente todo lo que hace Chan Marshal en el escenario es un deleite tanto para nuestros oidos como para nuestra visión e incluso nuestra alma.

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El setlist fue bastante nutrido y uno de los puntos altos estuvo en la interpretación de Lost someone y de la clásica The Greatest, o la versión de Metal Heart, La verdad esta es la parte más subjetiva de todas porque cada uno se hace su propia opinión en base a sus temas favoritos, los míos al menos fueron esos.

La despedida no podía ser mejor, camina hacia el fondo del escenario y toma un ramo con alrededor de 20 o más rosas rojas y las tira al público como gesto de agradecimiento, visiblemente emocionada por el show, y como si esto fuera poco saca unas 15 hojas, con el setlist (o al menos eso me pareció), las arruga como una pelota y las tirá al público, que a esa altura ya no podía hacer más que rendirse a lo que se le hubiese ocurrido hacer a la Gata poderosa. Finalmente hizo un gesto que a simple vista parece ser la celebración del Matador Salas, pero que no sabría si efectivamente lo hizo con esa intención, pero al menos logró hacer que ya no pudiéramos pedir más.

Escrito por Julio Ortúzar Silva
Fotos por Alejandra Vaca

No es solo la sensación de estar
frente a una de las voces femeninas más estremecedoras de la última década, es
además observar una increíblemente bella mujer que deja entrever su ternura
poco común, y su dureza sensible, en canciones reversionadas en vivo de sus
versiones que ya nos parecen sacadas de una realidad que poco conocemos solo
por el hecho de que no existe.

Llego como un espectador más,
compro mi entrada en la reventa porque no tengo los contactos como para
conseguir una, ni tampoco la plata como para comprarla en boleterías, pero de
alguna manera tenía que entrar a presenciar una de los conciertos más esperados
por el universillo indie que en estas ocasiones deja ver su afición por buenos
espectáculos como el de ayer.

La buena de Chan nos hace esperar
media hora para aparecer frente a un Caupolicán con cerca de 3000 personas (o
más quizás, no tengo el dato), y nos deja claro desde la primera canción, que
en esta velada fue Don’t explain, que nos espera una noche extremadamente
reversionada y reveladora de realidades que no serán percibidas por el
colectivo como unidad, pero que si tienen la facultad de repercutir en cada uno
de los afortunados que la pudimos escuchar y ver en todo su esplendor.

Aparece con su tenida elegida
para la gira Sudamérica más un chalequito azul que nos daba cuenta de su
notoria vulnerabilidad ante el frío capitalino de la noche. Se presenta con su
imagen de mujer ruda y su voz que a priori nos parece forzada, pero que al terminar
la primera canción nos revela que es absolutamente bella y sobrecogedora.

La costumbre de ir a conciertos a
escuchar nuestras canciones favoritas se ve totalmente

cuestionada y trasformada en esta
ocasión, si quieres escuchar y cantar las canciones que te atraparon desde la
primera vez que escuchaste a esta gata poderosa solo podrás hacer lo primero,
porque de una forma impredecible y cautivante, nuestra anfitriona nos sorprende
con cada interpretación y reversión de sus temas y de clásicos que ya había
trasformado para nuestros oídos terrestres. Y no hay nada que uno pueda
cuestionarle, ni siquiera su español en Angelitos negros, porque todo, y
absolutamente todo lo que hace Chan Marshal en el escenario es un deleite tanto
para nuestros oidos como para nuestra visión e incluso nuestra alma.

El setlist fue bastante nutrido y
uno de los puntos altos estuvo en la interpretación de Lost someone y de la
clásica The Greatest, o la versión de Metal Heart, La verdad esta es la parte
más subjetiva de todas porque cada uno se hace su propia opinión en base a sus
temas favoritos, los míos al menos fueron esos.

La despedida no podía ser mejor,
camina hacia el fondo del escenario y toma un ramo con alrededor de 20 o más
rosas rojas y las tira al público como gesto de agradecimiento, visiblemente
emocionada por el show, y como si esto fuera poco saca unas 15 hojas, con el
setlist (o al menos eso me pareció), las arruga como una pelota y las tirá al
público, que a esa altura ya no podía hacer más que rendirse a lo que se le
hubiese ocurrido hacer a la Gata
poderosa. Finalmente hizo un gesto que a simple vista parece ser la celebración
del Matador Salas, pero que no sabría si efectivamente lo hizo con esa
intención, pero al menos logró hacer que ya no pudiéramos pedir más.

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