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Bring Me The Horizon + Chances @ Teatro Caupolicán (01.03.2016)

Por Juan José Vásquez | 02-03-16

Los británicos volvieron al recinto de Santiago luego de 5 años para presentar su última placa titulada That’s The Spirit. Posterior al cambio de locaciones para el show de la banda liderada por Oliver Sykes, el quinteto de Sheffield volvió a demostrar la evolución del deathcore que los hizo conocidos.

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La jornada comenzó puntual a las 20.00 horas con la presentación de los nacionales, Chances. Un hardcore que tiende al metalcore a ratos, sin pausas, sin respiro, todo el sonido es una explosión que calentó al público juvenil durante treinta minutos. Esperar que una banda relativamente nueva en la escena con integrantes veteranos pueda hacer saltar y generar  tal nivel de adrenalina en los asistentes con edades que no pasaban los dieciocho años en su mayoría es alentador.

El desgaste se pasó en un periodo de treinta minutos exacto en que el público esperó espectante la aparición de Bring Me The Horizon a eso de las 21.00. El show comenzó con Doomed, seguida de Happy Song denontando el claro desgaste vocal de Oliver Sykes que ya no puede lograr el sonido de las primeras placas de la banda. No obstante, la atmósfera melódica no es un impedimento para demostrar emoción y rabia.

El caso de su disco Sempiternal es la demostración más temprana del problema vocal que sufrió BMTH, lo que no evitó que tocasen Go To Hell For Heaven’s Sake y posteriormente una de las ya clásicas, Chelsea Smile. Posteriormente el sonido se volvió a ser melódico y pausado con Throne.

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El problema de la banda no se encuentra en el camino por el que optaron para adaptarse a las problemáticas que estaban sufriendo, la evolución es algo necesario en el género metal para mantenerse vigentes, pero el setlist que están presentando carece de unidad. Luego de Throne comenzó a sonar Shadow Moses con su escribillo potente haciendo saltar al público nuevamente y dejando entrever que la potencia de la banda debe optar por una ruta nueva, cada canción es disruptiva, carecen de unidad al momento de poner los pies en el escenario. Sin embargo, la sección Sempiternal que continuó con Sleepwalking evitó esa dinámica extraña de ver a una banda con un sonido post-hardcore que no logra dar con una fórmula completa.

Los últimos tres temas fueron True Friends, Can You Feel My Heart y Antivist, todos continuaron con la estética de presentar extractos de videos y una especie de karaoke que hacía un poco más ameno seguir la desgastada voz de Sykes que a ratos era inaudible debido a la potencia del público. El encore estuvo a cargo de Blessed With a Curse y Drown, algo que no se espera en esta especie de espectáculos, un cierre somero que no contaba con la potencia esperable. Además del sonido calmo, las letras de las canciones tienden a ser emocionales a un nivel adolescente, lo que calza a la perfección para el tipo de público, no para la estética que intenta adoptar la banda en la actualidad.

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Es increíble ver a una banda que surgió con un público de nicho lo mantenga cuando se incluye dentro de la ecuación un cambio de sonido. No obstante, los británicos hacen un show redondo, la carencia de velocidad es suplida con un frontman histriónico. Sykes intenta atraer la atención del público y lo logra.

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