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Babasónicos – Teatro Caupolicán (07.12.2011)

Por Jean (Perrojo) Parraguez | 08-12-11

En una entrevista concedida tiempo atrás, Adrían Dárgelos confidenció que antes de ingresar a Babasónicos, cuando rondaba los 17 años, había decidido abocarse a la tarea de ser poeta, y llegar a la –según él- evidente finalidad que conllevaba esa decisión: morirse. De modo que su unión al conjunto argentino fue una manera de teñir de entretención su peculiar empresa.

Más de dos décadas después de promulgarse esa meta, Dárgelos llegó con su grupo a nuestro país para celebrar un quinto de siglo de existencia. Período en que los excesos, experimentos, delirios y responsabilidades confluyeron para transformar a seis muchachos argentinos en estrellas de esta parte del mundo, con pergaminos musicales más que justificados.

La cita en el Teatro Caupolicán, empero, arrancó con una realidad que debe enorgullecer a todo el ambiente nacional. Y es que Javiera Mena –con sus loas cosechadas tanto en Chile como en el extranjero- es un puntal para toda una generación de músicos. Tiene imagen, colores y –los más importante- canciones, que demuestran que su propuesta tiene –afortundamente- aún mucha carne que cortar.

Alrededor de las 22.30 horas aparecieron los principales festejados, desatando un griterío ensordecedor y una locura en el público, una constante a lo largo de toda su carrera. El concierto en nuestro país concebía variados aspectos que le otorgaban un carácter especial, pues aparte de sus veinte años de vida, el conjunto presentaba oficialmente en nuestro país “A Propósito”, su decimo lanzamiento oficial, además de la despedida de Babasónicos de los escenarios por este 2011.

El set estuvo cargado a su último largaduración. Tracks como ‘Flora y Fauno’, ‘Ideas’, ‘Deshoras’, ‘En Privado’ y el celebrado ‘Muñeco de Haití’, desfilaron con clase sobre el escenario, mientras las más de dos mil personas hacían gala de haber hecho los deberes, pues coreaban de principio a fin todo lo que salía de los parlantes, que también dieron lugar a clásicos instantáneos como ‘Putita’, ‘Los Calientes’ y ‘Microdancing’.

A pesar de los problemas de acople de sonido que no se solucionaron del todo, el conjunto trasandino nuevamente hizo gala de la sapiencia que le ha dado los años, y que a pesar de la dolorosa ausencia del fallecido bajista Gabriel Manelli , no han perdido nada de encanto. Mariano Roger y su estilo que lo puede llegar a la agresividad más furibunda –el riff de ‘Ciegos Por El Diezmo’ lo dice todo-, “Panza” Castellano en la batería llevando los tiempos, las máquinas que proporciona Diego Tuñón y la polifuncionalidad de Diego Rodríguez, en coros, guitarras y percusiones, forman un perfecto escuadrón para los movimientos del frontman. Describir el actuar de Dárgelos sobre el proscenio es innecesario, tan sólo hay que verlo para entender por qué se lleva todas las miradas.

Los sets de Babasónicos han hecho siempre hincapié en su material más reciente. Sin embargo, incursionaron en el pasado para traer ‘Chicos En El Pasto’, de su ópera debut de 1992, así como también las inclusiones noventeras a cargo de ‘Viva Santana’ y ‘Sátiro’, que se encargó de cerrar el show, un nuevo capítulo en la ya extensa relación de la agrupación con el público chileno. Los infames bonaerenses dieron rienda suelta, una vez más, a la expansión de los sentidos con su música. Es de esperar que Adrián Dárgelos  todavía no encuentre razones para morir, y que su grupo siga por muchos años más.

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