Estás viendo: Protistas – Las Cruces (Cazador, 2012)

192

Protistas – Las Cruces (Cazador, 2012)

Por [email protected] | 12-10-12
Artista : Protistas
Disco : Las Cruces
Año : 2012
Sello : Cazador

“Nortinas War” (2010) ardía como un rojo diamante en bruto en el itinerario mineralógico de la música chilena. Brillante, cristalino, sin tallar y con impurezas. Al igual que la tonalidad rojiza que se da en estas piedras preciosas, el debut de Protistas es una pieza en extremo rara y valiosa capaz de aumentar muchas veces su plusvalía por su imperfección intrínseca.

Producto de una vernácula atmósfera de amateurismo, ritmos folclóricos mezclados con pinceladas de post rock y psicodelia -desde Mogwai hasta Animal Collective-, un gran sentido de pertenencia, cohesión temática y conceptual e impetuosidad independiente, el primer disco de Álvaro Solar y compañía levantó una polvareda impensada, una tormenta de arena que logró posicionarse dentro de lo mejor de la luminosa cosecha local del 2010.

Dos años después aparece la secuela del otrora cuarteto santiaguino, un corolario con aires de precuela. Un álbum que reduce progresivamente su entropía y que el sentido de viaje cambia de experiencia física a una de ensimismamiento y enajenamiento que se convierte en el Génesis y no en el Éxodo, ya no como un turista dentro de un espacio que no le pertenece, sino más bien como un Dios creador capaz de manejar todas las variables de un espacio conocido y reconocido. Ocupando estos dos caminos la banda del pop-salvaje logra explorarse a si mismo en las honduras del yo y también es capaz de sumergirse en historias de personajes reales o inventados con total naturalidad. Sólo mediante ese proceso mental los que vivieron resucitan y los que nunca han vivido cobran vida. Tonalidades que se contraponen tangencialmente a la iniciación de protistas, en “Las Cruces” no hay espacio para la improvisación naif que suturaba las falencias técnicas y sonoras de su premiere.

Grabado en Estudios Triana, hogar de incubación del “San Sebastián” de Fernando Milagros, y con la participación de Andrés Nusser -líder de Astro- en la producción de álbum. De matices grises y azules, la obra tiene una tendencia natural a la nostalgia lírica y sónica, a esa esencia que la banda ha declarado de ser chileno. “No hay nada como estar mal, no hay nada como estar mal” reza el coro de ‘Una vuelta al mundo’ el track que congela el final del disco con una reacción endotérmica. Porque de eso se trata protistas: absorber energía, girar hacía adentro para generar una reacción.

‘Napas Subterráneas’ logra una profundidad gélida siendo el punto triple del disco. Altas presiones y bajas temperaturas son el lugar donde logran convivir todos los estados de la banda, acuático, gaseoso o en la forma de un diáfano cristal. Espectral cadencia y pueril miedo conviven en la remozada ‘Mi pieza’, del primer epé de la banda.

Quizás el punto más bajo de la trayectoria de Protistas ha sido la elección de singles en donde por caer en la obviedad y renegar la osadía se han visto rezagadas canciones como la lisérgica ‘Supertroll’ o el ensimismamiento de la antes nombrada ‘Napas Subterráneas’. La confirmación de protistas en Lollapalooza 2013 representando como un claraboya la música independiente chilena que trae en este certamen a artistas consolidados (Gepe y Manuel García) como también viejas glorias noventeras (Los Tres y Chancho en Piedra) es la mejor señal de un trabajo a cuentagotas pero que de seguro se convertirá en un acuífero dulce capaz de abarcar millones de kilómetros.

Ítalo Paolo Valero.

Compartir en WhatsApp