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Muse – Drones (2015)

Por Juan José Vásquez | 05-06-15
Artista : Muse
Disco : Drones
Año : 2015
Sello : Warner Bros/Helium-3

Hay bandas que han logrado bajo mérito propio una base de fans incondicionales, tal es el caso de Muse. Incluso con los grandes cambios en que ha derivado su sonido, los seguidores del trío británico se han mantenido apoyándolos para que luego de tres años la agrupación lance un nuevo LP titulado Drones.

Definir el sonido de Muse es una combinación entre un rock progresivo tipo Rush, música de cámara y las influencias literarias y filosóficas de Bellamy en sus letras. Drones es parte de un proceso que comienza con The Resistance, en el que el líder de la banda da cabida a su concepción del mundo que compila teorías compirativas. El primer corte del disco Dead Inside logra adaptar el sonido de T. Rex con la estética Muse, una mezcla de glam rock con sintetizadores, nada de otro mundo hasta un breakdown que crea una especie de segunda canción dentro de la misma.

Las influencias en el último larga duración de la banda son mucho más tangibles que en trabajos anteriores, como lo es el caso de Psycho, con un riff y una estructura similar a Beautiful People de Marilyn Manson. Mientras que Mercy evoca a sus discos de 2003 y 2006, con un crescendo de bateria y la voz de Bellamy que desemboca en un riff de bajo saturado y elegante.

Reapers es uno de los cortes más largos de la placa, con un duración de seis minutos exactos, es un mashup de Dream Theater, Rush y la voz de Bellamy contando con largas secciones instrumentales que derivan en un outro mucho más pesado y denso sin desligarse del sonido Muse. The Handler es uno de los puntos mejor logrados instrumentalmente, con un riff de guitarra que suma una línea de bajo mientras el ritmo en la batería se introduce desde lejos, la cual se ve arruinada debido a una pirotecnia auditiva entre falsetes y solos sacados de bandas de rock progresivo. Defector cuenta con una introducción dada por [JFK], con un riff más contundenten que los anteriores, el elemento principal de las composiciones queda en las letras.

Drones podría perfectamente ser un musical dramatizado con una población alienada por el control como es el caso de Revolt que comienza con sonidos de sirenas y voces que dan el paso a un corte de estilo Queen. Mientras que Aftermath tiene un tempo mucho más pausado y suave, casi tipo balada para darle el paso a The Globalist, una canción de diez minutos que cuenta con todo lo que Bellamy podría soñar en una de sus composiciones, una intro cinematográfica, con un desarrollo instrumental que introduce su voz, seguido de un saturado y sencillo riff para concluir en un breakdown instrumental armónico de coro y piano; una joya de la pirotecnia musical de los ingleses.

Drones concluyo con la canción de lleva le da título al disco, un cierre de casi tres minutos de duración con coro a voces que finaliza el viaje apocalíptico del control foucaultiano. El último larga duración de los británicos funciona excepcionalmente como un disco conceptual, sin embargo, cualquiera que se sumerga en Drones sin el amor incondicional a la banda encontrará influencias calcadas en todos los temas y arreglos instrumental donde no son necesarios.

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