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Death Cab For Cutie – Plans (2005)

Por Jean (Perrojo) Parraguez | 22-05-06
Según mis cálculos oficiales, Plans vendría siendo el quinto álbum de estudio de DCFC («Something about airplanes», de 1999; «We have the facts and we’re voting yes» del 2000; el excelente «The photo album» en el 2001, el notable «Transatlanticism» del 2003). Sin embargo, hay que agregar el compilado para Inglaterra llamado «You can play this songs with chords», lanzado el 2002, y una decena de EP’s que servían de apoyo. Con esto se puede decir que la banda de Benjamin Gibbard (también líder de Postal Service) es muy hiperactiva y en constante proceso creativo, algo que les resulta muy bien.

Plans es también el primer disco que el cuarteto lanza bajo el alero de un sello grande, como es Atlantic Records ( Bush, Led Zeppelin). Con este trabajo, DCFC da el zarpazo y reciben el reconocimiento masivo en USA y Europa. El disco es una dulce música, melodías suaves y la voz de Gibbard que puede ser una mutación entre Morrisey y Rivers Cuomo (weezer), que resulta ser muy agradable de escuchar.

El primer corte, «Marching bands of manhattan» tiene una progresión de instrumentos que terminan en una tecla de piano que corta repentinamente el tema. «Souls meet body» es el single de presentación del disco. En «Summer Skin» predomina una batería como de banda militar. «Different names for the same thing», comienza con un piano triste y alrededor de los 2 minutos y medio entra en escena toda la banda para cerrar un tema de gran factura, muy bello y que es uno de los puntos más altos de esta entrega. Debo decir que la letra de este tema también es muy interesante. La banda es una muy buena constructora de atmósferas, a veces épica, a veces triste, pero siempre muy hermosas y le da un aire preciosista a toda la obra de DCFC.

Otra letra grandiosa es la de «I will follow you into the dark». Es increíble la capacidad de Gibbard de estructurar una gran canción con solo una guitarra como acompañamiento. Eso es para los músicos Folk, pero este señor se las trae. Sin ser un virtuoso, la voz de DCFC sabe ocupar muy bien su guitarra y sabe imprimirle el sentimiento al asunto, a veces en desmedro de los demás integrantes; pero sin confundirse, porque sus compañeros son unos buenos ejecutantes, sobretodo el batero, que es un experto en quebrar ritmos, en cambios, es cosa de prestarle atención. Al escuchar «Your Heart is an empty room», me acordé del disco 2 del «In your honor» de Foo Fighters, también se parece en el ritmo a «Two of us» de los cuatro fabulosos de Liverpool, acústico total, que es el tono de casi todo el disco. Por favor nuevamente les pido atención a la letra. En «Someday you will be loved», Gibbard relata la historia de una chica que él conoció y que le aconseja que será amada y cuando esto ocurra, él ya será historia. El lado indie-alternativo se les sale en «Crooked teeth», otro single. Es como el apéndice, no tiene nada que ver con las demás canciones, aunque un poco de desorden nunca está demás. Guitarras eléctricas y rítmicas son las que decoran esta canción cuyo video clip es un completo fiasco. Es que después de esa obra de arte visual que es «A movie script ending», dejaron la vara muy alta. En tono experimental llega con «What sarah said», en cuyos 6 minutos y 21 segundos no logra aburrir, esa es una de las gracias de DCFC, hacer outros muy largos en canciones con la misma melodía, que duran promedio 3 minutos, pero que nunca aburren. «Brothers on a hotel bed», parece ser un corte que no quedo en «Give up» de Postal Service y que Gibbard trajo a Plans. Un piano ocupa el papel principal en un tema sencillamente encantador. Una de las grandes capacidades de Death Cab For Cutie es que logran hacer de una música ejecutada en forma sencilla y sin muchos efectos en una verdadera obra de arte. Para el final esta la conmovedora «Stable song», que cierra un album suavemente acogedor, que pone lo acústico y lo natural por sobre la maquinaria electrica. Un disco para compartir y sentirse privilegiado, porque las bandas indies siempre han sido un privilegio de pocos. Y ahora este privilegio puede ser escuchado por muchos. Aprovechen la oportunidad.

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