Rage Against the Machine – Estadio Bicentenario de La Florida (11.10.2010)

La música como expresión se proyecta en varias dimensiones que van más allá de lo estrictamente artístico, como por ejemplo en los planos emocional, social, político o religioso, por nombrar algunos. Para muchas personas las canciones son una vía de catarsis o escape para dejar salir la energía contenida, sea ésta positiva o negativa.
En el caso de Rage Against the Machine, estas ideas cobran una fuerza inusitada, llevando a la audiencia a una explosión de emociones: rabia, furia, alegría, recuerdos, esperanzas, etc. Su música y las ideas que implica, tanto textual como tácitamente, ofrecen una vía de escape a las frustraciones que cada persona acumula.
Lo sucedido el día lunes 11 de octubre en el Estadio Bicentenario de La Florida fue una expresión gráfica de este efecto: 8 años después de la salida de su último disco de estudio, y 3 años luego de su publicitada reunión, RATM pagó su deuda con el público chileno, en un show que desde antes de comenzar se vislumbraba polémico y reaccionario. A la entrada del estadio no eran pocos los que consumían alcohol en la vía pública, desafiando abiertamente al numeroso contenginte policial (que por momentos pareció exagerado para un simple concierto de rock). Al ser increpados por este comportamiento, varios reaccionaron negativamente y terminaron la tarde en un calabozo en vez de disfrutar del concierto, generando la indignación de quienes los acompañaban y lograban escapar. La presencia omnipresente de carabineros en el recinto parecía un desafío abierto al beligerante ánimo de los asistentes, hasta que finalmente, luego de innumerables escaramuzas, peleas, detenciones, abucheos y escupitajos, la fuerza policial decidió acertadamente salir del recinto y dejar a la gente disfrutar de la música.
Este ambiente que acumulaba a presión la tensión y expectación, se resolvió en un estallido de júbilo cuando los primeros compases de testify comenzaron a sonar. La reacción inmediata del público fue de incredulidad y excitación, la mayoría no podía convencerse de finalmente estar presenciando la actuación de una banda que seguían desde hace casi dos décadas. Incluso el paso de un helicóptero por sobre el estadio parecía orquestado para perfeccionar la atmósfera de una película sobre un Estado totalitario, representado a través de la intensa iconografía de la estrella roja que dominaba el recinto. La media de edad (mucho más alta que en el festival maquinaria de dos días antes) no fue un impedimento para que toda la cancha saltara al unísono al compás de los demoledores beats de Brad (batería) y Tim (Bajo).
Bombtrack, people of the sun, know your enemy y bulls on parade se sucedieron rápidamente y dejaron extenuado al respetable. La calidad del sonido en el inicio del show de RATM no fue la mejor, pero poco a poco fue mejorando hasta llegar a un nivel aceptable, sin que hubieran problemas graves en ningún momento. Si bien las líricas de RATM son más bien complejas de corear por la velocidad con que se suceden las palabras, los miles de asistentes intentaban acompañar constantemente a la banda, haciendo especial hincapié en los coros o compases que reiteran una misma frase una y otra vez. Down Rodeo bajó un poco las revoluciones, y dio un respiro antes de que estallara el combo township rebellion – bullet in the head.
Tom Morello fue un espectáculo aparte, su dominio y originalidad en el manejo de la guitarra encandilan e hipnotizan, sacando aplausos especiales con cada una de sus intervenciones, acompañadas casi siempre de expresiones de asombro por la versatilidad de recursos que demostró una vez más ostentar.
Calm like a bomb, sleep now in the fire, guerrilla radio y wake up fueron un derroche de agresión y éxtasis, llevando a los asistentes a pedir más y más canciones y nuevas emociones con ellas. Pero súbitamente se vino la salida de la banda del escenario por un lapso que pareció eterno, para volver con un regalo especial para el público, dedicado a los 33 mineros entonces atrapados en la mina San José, cerca de Copiapó .
Zack de la Rocha tuvo toda la noche una performance adecuada a los pergaminos que detenta, pero sin duda que su interpretación en el cover de Víctor Jara “canción del minero” marcó un hito, logrando una conexión especial con el público chileno y emocionando a más de algún asistente.
Sobre la banda, se puede decir en términos generales que apuestan por una concepción orgánica de la música, enmarcada en su idea de usar sólo instrumentos y voz, nunca secuencias, bases electrónicas ni metrónomo. Esta particularidad, hace que las canciones sean interpretadas en un tempo distinto de aquel en que fueron grabadas, y que incluso varíe la velocidad de la interpretación dentro de un mismo tema. Sin duda que es una apuesta arriesgada, y por momentos la interpretación era muchísimo más lenta que la original de los discos. Afortunadamente, esta vibra que fluye según el ánimo de los intérpretes, llevó a un cierre apoteósico con freedom y killing in the name, ejecutadas con un aplastador ritmo que dejó al público esperando más canciones, pero ya era suficiente y RATM se retiró agradecido de la recepción de sus fans chilenos, y los fans a su vez tuvieron finalmente la experiencia inolvidable que tanto esperaron, y que muchos recuerdan, como lo escuché a la salida, como “el mejor concierto de sus vidas”.
Foto : Felipe Ramirez































increible!! me siento dia a dia mas cerca de morir tranquilo jaja. el show estuvo NOTABLE… muy cierto lo de las letras, y lo del sonido al principio, pero el publico estaba entregado a la banda y todo despues fue extasis y sentimientos indescriptible… y como extra! muchos amigos salieron con mas aires de revolucion!! :D
increible RATM…
Con el show de RATM quedé satisfecho. Setlist contundente, justo y necesario. Hubiesen seguido y hubiesemos muerto. =P
Otra cosa, que hay de Suicidal Tendencies y The Mars Volta? Ellos tambien eran parte del show y son 2 bandas increibles, mas alla de que Rage era el plato fuerte, creo que esta mal no hacer referencia al set de las demas bandas.
Saludos.
Sin duda alguna, una de las mejores weás que he visto en mi vida. Sonaron como cañón, un setlist escueto pero efectivo a cagar. Todo el mundo salió, de seguro, con una amplia sonrisa.
asi de simple
no paro de leer revies del cocierto
y revivirlo en mi cabeza
como dijo por ahi alguien
el concierto era saltar o morir”
Lamentable que una banda así se termine vendiendo al sistema de forma tan penosa. Rebeldia de mall.