On Stage: Séptimo Aniversario Sonik (21.03.2009)

Por: Paulina Portal y Diego Huenchur
Un año más de la tienda Sonik hizo posible que el sábado pasado se realizara una nueva fiesta de aniversario que, al igual que en ocasiones anteriores, tuvo gran éxito y bastante público asistente. La dinámica era sencilla: bandas poco conocidas tocando en vivo, que luego darían paso a djs poniendo música para el vacile. Todo totalmente shuper y muy pitillo.
Casi a las 1 de la mañana (horario nuevo), se dio comienzo a la celebración. El encargado de abrir el show propiamente tal fue Diego Peralta. Un músico porteño que, pese a su corta edad, ha sabido valerse de su talento. Letras directas y sonido seco para robarse los oídos de los atentos espectadores, quienes mantuvieron un silecio solemne durante el tiempo que Peralta estuvo sobre el escenario. Su show fue experimental, correcto y con un manejo impresionante. Y es que definitivamente este cabro se las trae, y sin duda que se cree el cuento, porque se le vio metido en su “volada” en cada canción que interpretó, en su mundo de melena y zapatillas gastadas.
Guitarra en mano, voz dispuesta y una serie de pedales que lo ayudaron a hacer de su mini show un completo deleite para los presentes. Totalmente independiente, correcto y talentoso; creo que pedir más que eso sería una falta de respeto.

Al cabo de un repertorio escueto, Peralta abandona el escenario y se da paso a la música envasada. Es el turno de Garbo que, aunque suene horrible de mi parte, ni siquiera se sintió. Lo siento, no tengo mucho que decir. Mientras la música de carpeta se distendía y la gente se dedicaba a bailar de lo lindo, en el escenario se aprontaba la entrada de la banda, quizás un poco más conocida: Casino. Su show fue muy simple, y no muy distinto de lo que siempre hacen; debo decir que todas sus canciones sonaron igual: sólo ruido, pero un ruido certero.

La noche avanzaba y los artistas en vivo compartían con el público repertorios bastante escuetos, creo que ésa siempre fue la lógica. No lo sé. Al cabo de más baile al mando de la música envasada, al escenario subió Sintra, banda liderada por dos de los ex Casanova, quienes se encargaron de cerrar las performance en vivo de las mejor manera posible. Eso, amigos míos, sí que es rockear de verdad. Sin muchas expectativas de parte mía, Sintra se encargó de darme una bofetada en la cara y enseñarme que todavía quedan bandas que la sepan rockear con estilo, de manera sencilla, sin mucho ruido y dejando a todos boquiabiertos. Guitarra afilada a más no poder, una mina rockeandola en el saxofón, una voz la zorra, un bajista demasiado seco y un baterista con pinta de periodista de Última Mirada; todos los ingredientes para que Sintra fuera el plato fuerte de la noche.

Pasadas las 3 de la mañana, los shows ya se habían terminado y era el turno de los djs. Mucho electro, pitillo y unas cuantas canciones que yo terminé amando. La celebración fue correcta, con el público necesario, los copetes a buen precio y la mejor compañía. Que Sonik siga cumpliendo años no más, porque si seguimos celebrando así, todo seguirá viento en popa.

































Bien por Diego Peralta y bien por la música nacional.