On Stage | Animal Collective en Chile: sobredosis de drogas

Todas las fotos por xergis.
El mundo se podría venir abajo en este momento y no me importaría. Han pasado menos de 48 horas desde que ví el concierto más iluminador de mi corta vida: fui feliz, bailé como nunca, me enamoré cien veces, grité sin quedar afónico y aluciné sin consumir droga alguna. ¿Se puede pedir algo más en una noche? Tras el salto, mi relato personal y emotivo de la visita de Animal Collective en Chile.
No hay palabras para describir lo vivido esa noche. Tampoco sentimientos que se acerquen al sinergismo espiritual cobijado en un Industria Cultural repleto. Cuicos aparte, la energía que se formó entre los asistentes no daba para presagiar nada de lo que iba a suceder: que tres músicos – Avey Tare, Noah “Panda Bear” Lennox y Brian “Geologist” Weitz – convirtieran un galpón de Santiago Centro en un lugarde ceremonias para una danza tribal.
Tras la actuación de un potente e impresionante Montaña Extendida, que mediante la deconstrucción de música altiplánica armó un set de electrónica y noise-pop agitado, el Colectivo Animal salió a escena. Y ahí nos sumergimos en otro espacio y tiempo: quien quiera aventurarse con un setlist de los temas que tocaron, bienvenido sea. Porque, siendo sincero, eso no importó. Si hubiesen sido cien canciones o solo dos, el efecto lisérgico de Animal Collective fue superior: bastaba ver los ojos brillosos y las sonrisas en las caras de quienes te rodeaban; los movimientos de los cuerpos bailando; el silencio sepulcral; los gritos desaforados y, en fin, todo lo que rodeó el concierto para darse cuenta que ahí había algo más.

Que en mitad de “Comfy in Nautica” Noah Lennox empezara a tararear el Bolero de Ravel; que “Fireworks” la alargarán hasta el infinito; que “Peacebone” en vivo se convirtiera en algo más cercano al punk que cualquier grupo con poleras de Sex Pistols; que los temas de su futuro disco -Merriweather Post Pavilion – invitaran a bailar densnudos alrededor de una fogata invocando a quién sabe cual Dios: cualquier momento que se presenció esa noche, minimizó todo lo que había presenciado a lo largo de este mes . Quizás suene exagerado pero esto no fue el futuro (como el concierto de NIN) ni la melancolía del pasado (como el concierto de R.E.M.): a riesgo de sonar redundante, lo de Animal Collective no se puede explicar en base a tiempos verbales o palabras simples. A ratos parecía una jam improvisada, en otros momentos una rave, luego era un baile primitivo y al segundo, un recital ruidoso e inspirado.
¿MDMA? ¿cocaína? ¿LSD? ¿marihuana? ¿anfetaminas? Estupideces: la combinación de todas ellas quizás refleje el concierto de Animal Collective en toda su plenitud. Lo dije a lo largo de estos días: fui al mejor concierto y viví para contarlo. Y aunque me hubiera muerto, hubiese sido una gran muerte. La mejor de todas. Todavía quiero agregar algo más: yo, y todos los que asistimos a ese show, somos mejores personas ahora.

































me Arrepiento de no haber ido
ahora me siento vaciaaa!! hsgsajdgshdf,asd,ahgsld =(
Pez*
Me quedo 100 veces con el show de Muse.
Saludos
Ronald