Brett Anderson (¡al fin!) en Chile: la deuda se saldó (17.06.09)

Hace exactamente una semana y un día, uno de los grandes íconos de los 90’ pisó el escenario del Teatro Caupolicán. ¿El resultado? Un público transversal en cuanto a edades, saliendo notoriamente satisfecho: con una sonrisa de oreja a oreja, tarareando las canciones que de seguro marcaron sus adolescencias, juventudes, infancias, whatever. Todos felices.
La razón es obvia. Brett Anderson se hizo esperar como hace tiempo no lo hacía nadie. Tanto trámite para poder dar su concierto, que desde el año pasado se estaba tratando de programar, hizo que muchos (me incluyo) tuvieran grandes expectativas de lo que fue su show del martes 17 de junio, al que llegaron todos aquellos que aguantaron los repentinos cambios de planes previos, que tenían chato a medio mundo. Y bueno, por suerte esas expectativas fueron cumplidas con creces.

Para fortuna de los santiaguinos que pudieron ir y para desgracia de toda la gente de provincia que se quedó con las ganas, lo del martes pasado en el Caupolicán estuvo de lujo. El divo inglés sorprendió por lo intacta que se ha mantenido su voz desde su época dorada a la cabeza de Suede, como también lo hizo por la versatilidad de sus interpretaciones: o sea qué onda lo de pasar en un dos por tres de una canción ultra dramática frente al piano a otra en que, pese a estar saltando en una pata, no desafinaba ni una pisca. Como si nada.
Si hay que referirse al repertorio que ofreció Anderson, la mejor palabra es “redondito”. El mayor miedo que existía era que dejara de lado importantes canciones de Suede, pero menos mal que resultó ser considerado el chiquillo (ya no tan chiquillo), y dejó a todos conformes, ya que su paseo por los temas correspondientes a sus discos como solista fue preciso y, el estar intercalándolos de manera inteligente con los clásicos de la banda “britpop”, hizo que el público tuviera bastante de que regodearse.

La banda que acompañó al histriónico Brett Anderson sobre el escenario también se lució. Eran mucho más jóvenes que el propio Anderson, y mostraron bastante energía, moviéndose por el escenario y riéndose entre ellos, por lo que desde abajo se pudo percibir harta buena onda, algo que, sin duda, siempre se agradece.
Como decía antes, en el público había de todo. Hasta al negro Piñera lo vi por ahí, cantando a todo pulmón. Mucha gente bordeaba los 40 e iban a escuchar los grandes éxitos noventeros como Beatiful Ones o Trash, pero también había un alto porcentaje de teenagers que de seguro conocían a Anderson por la huella que ha dejado en la historia de la música.

A una semana del esperado show, la conclusión que puede hacerse de la noche del martes 17 fue la que uno siempre espera: la de un concierto que deja simplemente a todos contentos. Sea como fuera (porque ¡pucha que costó!), la cosa es que Brett Anderson llegó, hizo lo que tenía que hacer y cumplió con la deuda más que pendiente que tenía con nuestro chilito. Él lo tenía más que claro, y se notó en la entrega absoluta que tuvo durante la hora y media que duró. Anderson supo compensarnos de la mejor manera, como sólo él lo sabe hacer.
Aquí abajo les dejo el setlist, que a estas alturas ya todos deben haber visto, pero nunca está de más.
01 – Funeral Mantra
02 – Wheatfields
03 – The Hunted
04 – Back To You
05 – To The Winter
06 – Love Is Dead
07 – By The Sea
08 – Everything Will Flow
09 – The Empress
10 – 2 Of Us
11 – Asphalt World
12 – Killing Of A Flashboy
13 – She
14 – Film Star
15 – Can’t Get Enough
16 – Trash
17 – Beautiful Ones
18 – The Wild Ones
19 – So Young
20 – Saturday Night


































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