Estás viendo: Gato por Liebre

192

Gato por Liebre

Por @jp192 | 13-05-06


una columna de Juan Francisco Castillo

Al engaño que me refiero es al que somos sometidos cada cuatro años en las elecciones de Diputados, más que en cualquier otra. Porque hoy, en las elecciones de presidente, todos prometen lo que más pueden, de esa forma el que menos promete, sale.

Que rabia se siente cuando lo quieren hacer tonto a uno, esto es, claro, cuando uno se da cuenta, porque cuando no te das cuenta es porque, efectivamente, eres tonto o al menos “te hicieron tonto”. Esto es como el joven que se acerca a una muchacha en el bar, se conocen, unos tragos, se besan, después locamente y, en la cancha, donde se ven los gallos, resulta que al joven este lo hicieron leso, no era tan muchacha, sólo aparentaba serlo. Lógicamente, el chico este se siente profundamente engañado, y, con mucha razón por lo demás.

Cuando una persona es engañada no es, para nada, una muy buena acción, imagina lo que es cuando los engañados son muchos, imagina lo que es cuando el engaño es sistemático, casi cotidiano, pero tan perfectamente evitable y, sin embargo, se tropieza una y otra vez con la misma piedra.

Al engaño que me refiero es al que somos sometidos cada cuatro años en las elecciones de Diputados, más que en cualquier otra. Porque hoy, en las elecciones de presidente, todos prometen lo que más pueden, de esa forma el que menos promete, sale. Luego el que sale segundo, promete más y así hasta llegar al candidato que nos promete cosas como a una quinceañera. En la de Senadores, es súper difícil saber si estos te engañan o no, porque generalmente nunca los ves, no sabes que prometen y, la verdad, son bastante poco representativos y alguien está en todo el derecho de disentir de mi opinión, pero ¿qué hacen? El Senador a quien eligieron. ¿lo ven regularmente?, yo creo que no, además, que el Senador cuando tiene esa investidura se aburguesa y no baja tan regularmente a nosotros el pueblo. Los Alcaldes y Concejales están mas con la gente, prometen más y su campaña es más “cercana” como dicen ahora, pero el poder de hacer cosas que tienen y de influir en las leyes es tan mínima, que parecen centro de estudiantes. Los Diputados, prometen como Alcaldes y Concejales, pero con el poder de influir ms políticamente.

Ahora, esta categoría de personas tienen dos almas: Alma de Candidato y el Alma de Político (si es que le pudiéramos llamar así). Está el candidato, de cualquier sector, que muestra sus fotos en los carteles, siempre sonriente, con frasecitas generalmente patéticas y banales, pero lo más impactante de todo, es que nadie- pero ¡nadie!- desde el Partido Comunista hasta los candidatos de la UDI, nombra al partido político al que pertenece, es como un pecado, y si le pregunta uno: ¿Usted será representante de su partido o de la gente? responde con vaguedad, insinuando que es de tal o cual partido por obligación casi, pero que “lógicamente” se sienten más representante de la “gente” y que siempre la gente que lo elige es “especial”. Muchos se llenan la boca diciendo que basta de politiquería, no a los partidos, si a la gente, a resolver los problemas reales de la gente y tanta otra cosa que se dice.

Pero espérate que salgan elegidos, siendo esto lo “Político” ¡huy!. Una vez en el parlamento, forman bancadas, estas son la forma que tienen los diputados de organizarse para poder votar en bloque y así hacer una suma de votos que respalden las ideas de los partidos o coaliciones, en caso que formaran parte de coalición igual se hacen diferencias entre los partidos, ya que a veces unos votan con la oposición. En el parlamento no importa que región o distrito represente, si no de qué partido político se es. Ni hablar de elecciones internas, porque son los más partidistas. Hay algunos, los más hipócritas, que son los candidatos ciudadanos y transversales, con un discurso antipartidista, que no quieren politizar los debates y que, finalmente, son jefes de bancada. Resulta que nuestros representantes, como la chica linda que vio el joven en el bar, no eran lo que pensábamos, igual que la chica que no lo era.

Pero la verdad, creo yo, no los podemos culpar, al menos no de todo, porque ellos en sus campañas dicen lo que nosotros, ciudadanos, le pedimos que nos digan, votamos por ellos y resulta que no son lo que dijeron que eran. La culpa también es nuestra, es como si pidiéramos que nos engañen. Pienso que debemos asumir que los parlamentarios funcionan as y, por lo tanto, junto con saber lo que piensa un determinado Diputado hay que saber cual es la línea política del partido del candidato a diputado, si no hacemos eso, después no nos quejemos que, como al joven que les contaba al principio, nos pasen Gato por Liebre.

Opinión de Juan Francisco Castillo

Juan Francisco Castillo, estudiante de Derecho UDP, Militante Socialista, ex alumno Ingeniería Utem y ex Presidente del CAA del Liceo A. Alessandri P.

contacto_
[email protected]
http://sirjuanfra.blogspot.com

Compartir en WhatsApp