“Odio el cambio. Soy terco y chapado a la antigua. Hay gente a la que le gusta el cambio, pero yo no soy así. Tengo el mismo par de jeans por diez años hasta que se caen de rotos. He tenido el mismo corte de pelo por años. No soy una de esas personas que están constantemente cambiando su apariencia o la menra en que se comportan o su visión de la vida”.
Esas palabras fueron esgrimidas por Noel Gallagher el año pasado en una nutrida entrevista concedida a Rolling Stone. Y esas declaraciones nacían a fuerza de sufrir el cambio más drástico de su vida como artista: soltar las riendas de un proyecto colectivo para sentarse a cranear todas las cosas por sí solo. Aunque mucho cambio en eso último no hay, si nos ceñimos a los hechos.
Y es que a pesar de que un trayecto en solitario siempre se vino venir –incluso en los ’90, cuando su carrera saboreaba la cúspide-, la premisa era que los lazos de sangre entre Noel y su hermano Liam le harían frente a las peleas, recriminaciones y otras cosas para que Oasis se mantuviera firme y navegando.
Aunque como toda familia disfuncional, la cosa explotó de cualquier lado. La banda pasó a mejor vida, y los hermanos terminaron frecuentando otros caminos. El menor, Liam, se dedicó desde agosto de 2009 a usar más la boca que la cabeza, y como un francotirador disparó sobre los hechos, primero con una verborrea inrrefrenable, luego con su conocida arrogancia desde el púlpito de su nueva banda.
La novedad, ansiedad y el morbo para ver qué podía hacer Liam sin su hermano fueron las verdaderas razones para toda la atención que tuvo Beady Eye, pues su disco no cobrará mayor trascendencia. Digamos que el éxito nuevamente vino de la mano del silencioso Noel, de manera indirecta.
Noel Gallagher esperó algo más de un año para recién ponerse a hablar de música. A pesar de las aclaraciones –innecesarias- que esgrimió en la conferencia de prensa en que presentó High Flying Birds, su debut fuera del alero de Oasis lo dejó en mucho mejor pie frente a la prensa y los seguidores. Vendió más, ha concitado mayores convocatorias alrededor del mundo y reconocimiento.
Como era de preverse, Noel Gallagher aterrizará en Chile y ofrecerá un concierto en el mismo lugar que su hermano menor tenía estipulado pero que, por bajo aforo, tuvo que cambiar. No se ve que esto ocurra este fin de semana. Otro round silenciosamente ganado.
Y a pesar de que la humildad no es un adjetivo que calce con su nombre, el oriundo de Manchester –duela a quien le duela- es un nombre fundamental para entender la música de los últimos 20 años. Más allá de la grandilocuencia con que siempre ha vestido su obra, Noel Gallagher tiene réplica para los escépticos en sus creaciones, que afortunadamente pueden escucharse más fuerte que cualquier disparate que haya dicho en su carrera. El guitarrista inglés ha sabido reírse de todos: fábrica inagotable de canciones, hablan de él por lo que canta y lo que dice. Doble golazo.
Y para coronar tantos buenos augurios, sólo habría que esperar que el Manchester City –club del cual Gallagher es hincha furibundo- se adjudique la Premier League de Inglaterra este domingo, mismo día del concierto en Santiago, para que la fiesta sea total.
Noel Gallagher’s High Flying Birds se presentará este 13 de mayo en el Teatro Caupolicán. Venta de entradas a través de Feriaticket.