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Un concierto en un zoológico, algo que puede sonar muy peculiar pero que en realidad es digno al menos de un cuestionamiento.

Hay lugares y lugares para tocar

Por Abel | 17-02-17
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A lo largo de mi vida, he ido a conciertos en diversidad de lugares. Desde el gimnasio del liceo donde estudié hasta los parques y espacios abiertos donde se realizan los grandes festivales, pasando por subterráneos, salas de ensayo, sedes vecinales, okupas, bares, costaneras, clubes nocturnos, anfiteatros, estaciones de tren abandonadas y un largo etcétera. Lo único que esta variedad de lugares comparte es que asistir a ellos no implica mayores dilemas éticos (fuera de que en algunos casos pueda molestar a algún vecino) situación que no había cambiado hasta hace un par de semanas, cuando la cantante pop nacional Nicole, anunciara dentro de su tour veraniego, una presentación en el anfiteatro del Buin Zoo.

Un concierto en un zoológico, algo que puede sonar muy peculiar pero que en realidad es digno al menos de un cuestionamiento.

Para quienes no entiendan el dilema ético que tiene, además de hacer un concierto en un zoo, la mera existencia de este tipo de establecimientos, les cuento que las libertades de los animales al estar ahí se ven completamente coartadas. Como si estuvieran en una cárcel, pero sin haber cometido delito alguno. Animales como leones, tigres, ciervos, elefantes, etc. normalmente recorren largas distancias en un corto periodo de tiempo buscando comida y que necesitan el contacto con otros animales como ellos, pasan los días aburridos y solos, o con no más de otro individuo de su propia especie. Sus conductas “habituales” son reguladas y eliminadas con regímenes de comida y apareamiento.

El día a día en los zoos es monótono y repetitivo.

En la mayoría de los casos no existe ningún tipo de privacidad ni estímulo, y por ello -al igual que ocurriría con nosotros- los animales sufren física y emocionalmente. Este padecimiento debido a la falta de libertad es algo tan evidente que en muchos zoos sólo hay que fijarse un poco para ver animales con trastornos psicológicos debido al estrés y la ansiedad que vivir encerrados les causa. Muchos de ellos manifiestan conductas estereotipadas, es decir, repiten monótonamente el mismo patrón de conducta o movimientos. Si son más visuales, la organización chilena EligeVeganismo grabó hace tiempo una investigación que revela lo anteriormente descrito y lo documenta en video.

Uno de los argumentos que generalmente esgrimen los zoológicos para justificar su existencia es asegurar que son lugares con claros fines “educativos”, es decir, que enseñan a sus visitantes diferentes comportamientos y conductas animales, incitando a los humanos a respetarles, lo cierto es que lo que verdaderamente se aprende visitando un zoo es que es aceptable privar a los animales de libertad para nuestro beneficio. Independientemente de que los zoos sean lugares donde se pueda aprender más o menos sobre el comportamiento de los animales, su existencia es inaceptable. Privar a alguien de libertad y ocasionarle el sufrimiento que esta privación produce no está justificado en ningún caso por el hecho de que otros vayamos a aprender algo de ello.

En el caso específico del Buin Zoo, el presentar un espectáculo musical no solo se contrapone a su defensa como una institución con fines educativos y de conservación, sino que revela que su único compromiso es ganar dinero agregando giros a su negocio y a su marca. Esto se suma a las visitas nocturnas, el cobro por sacarte fotografías con animales en brazos y a las celebraciones de cumpleaños que empezaron a implementar hace un tiempo. Todavía me pregunto el aporte a la conservación y educación de estas actividades.

Ahora, de Nicole no me extrañaría que se presente en este lugar, por mera ignorancia o por no tener una postura en el tema, de no ser porque hace unos años atrás, fue la misma Nicole la que participó de una campaña organizada por la ONG Ecópolis para recolectar fondos para la estadía y alimentación de la Elefanta Ramba, que fuera decomisada al Circo Los Tachuelas por maltrato animal.  Qué pasó ahora Nicole?

A nivel internacional, se ha cuestionado la presentación de bandas y solistas en lugares donde se fomenta el abuso de animales, siendo el más notable el acuario de orcas, SeaWorld. Luego de la presentación del documental Blackfish, que denunciaba el abuso sistemático a las orcas que ahí se encuentran encerradas, se organizó un movimiento decidido a terminar con este espectáculo. Una de las medidas fue funar a las bandas que tenían agendados conciertos en su anfiteatro, donde la mayor parte (Cheap Trick y REO Speedwagon, entre otras) no quiso ver su imagen dañada por esta polémica y decidieron bajarse.

A nivel local también se están organizando acciones. La gente tras la campaña Libertad para Sandai, cuyo principal objetivo es lograr la liberación del orangután Sandai, cautivo en el Buin Zoo, organizó una ciberfuna en las redes sociales de Nicole para persuadirla de cancelar su presentación el domingo. Según nos cuenta Cristian Apiolaza, integrante de la campaña, ha habido una buena adherencia al llamado, pero no han recibido una respuesta oficial de parte del management de Nicole. Cristian agregó que no hay nada personal contra Nicole, solamente se busca informarle lo que los encargados de relaciones públicas del zoo no van a mencionar, y sugerirle que no se presente ya que no es un lugar apropiado para espectáculos musicales. Además, nos cuenta que el anfiteatro está ubicado relativamente cerca de las jaulas, lo que podría repercutir en una molestia inmediata para los animales.

Se entiende que uno de los problemas recurrentes que dificultan el desarrollo de una carrera como músicos en Chile es la falta de espacios para hacerlo, pero por otro lado también debería haber responsabilidad para aceptar invitaciones. Así como hay artistas que han rechazado tocar en campañas políticas por diferir de las ideas del partido/candidato en cuestión, también hay que ver las implicancias de tocar en un recinto cuestionado como un zoo, sobre todo en la población más joven. Según una encuesta reciente, el 15% de los jóvenes que cursan enseñanza media son vegetarianos o veganos. Básicamente el 15% de una potencial audiencia. Las nuevas generaciones están tomando más conciencia sobre ésta y otras causas y por ende también buscan algo de eso en la cultura que consumen. Tomar una mala decisión, o no asumir una postura, podría llegar a tener repercusiones.

La música ha demostrado ser una herramienta política, y Chile sabe mucho de eso. No estoy pidiendo que todas las bandas sean como Fugazi o Victor Jara, solamente creo que los artistas deben estar más conectados con los cambios culturales y asumir una postura acorde a los tiempos. El tomar una posición o hacerse el loco son cosas que dicen mucho de la calidad humana de un artista y que puede incluso influir en la imagen que desean proyectar. Por otra parte, los zoológicos son un lugar completamente anacrónico e innecesario en los tiempos que vivimos por las razones expuestas anteriormente, a pesar de que sus dueños quieran hacer creer lo contrario.

Finalmente, el Buin Zoo debería decidirse por ser un centro de eventos, o un ser verdadero recinto de conservación.

 

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