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Ismael Oddó : La pieza que no encaja

Por Juan José Vásquez | 06-02-17
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Snapchat no es la red social que más actualiza, está alejado del ajetreo mediático con el que las figuras del género han surgido en los últimos cinco años. Nada de promociones vía Facebook, o anunciar el siguiente live set en una discoteca capitalina. Oddó es una pieza que no calza en el molde de los reguetoneros: una pieza que destruye el panorama actual intentando crear de sí un nombre fuera de los prejuicios más grandes en la música latina, sin necesidad de apelar a una estética determinada para adaptarse al modelo, dar con un nuevo esquema.

Hola bebé no fue el saludo de Oddó, más bien se acercó a un ‘’Hola, compadre. ¿Cómo estás?’’. Bajo perfil en su estética, jeans, polera gris lisa y un cuaderno Rhett bajo el brazo, nada que logre ser cercano a la idea característica de un reguetonero, no al menos en un día normal. Ya en 2013 había comenzado a coquetear con el género, posterior al lanzamiento de ‘’Démosnos un Tiempo’’, un disco cargado de electropop que había aburrido a Ismael.  El círculo lo aburría, los exponentes del género ya tienen una carrera consagrada en el país, Javiera Mena, Alex Anwandter y Francisca Valenzuela tienen un valor que Oddó no podía lograr dentro de aquél sonido.

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Una fallida relación sentimental lo llevó hasta el reguetón de lleno. El primer acercamiento lo guió al dembow de Arcangel con Daddy Yankee en ‘’Guaya’’. Oddó ya podía pedirle a su polola que se quedara el fin de semana e intentar dañar su mente sana, ése acercamiento pop de la estampa del género le llamó la atención, unido a su ideal de desarrollar su calidad vocal y en composición de letra. La cercanía del ritmo caribeño lo llevó a trabajar de DJ en Bar Candelaria durante un semestre. En pleno Vitacura y en compañía de canciones de Kevin Roldán el compositor nacional inició su búsqueda romántica por adaptar el ritmo soleado de fiesta a un país que nunca se ha considerado dentro de la categoría de latino.

En una gira con Francisca Valenzuela, comenzó a poner reguetón. En backstage, en los hoteles, durante los viajes a los conciertos dentro de las van. El equipo se mostraba reticente a los elementos que Oddó estaba comenzando a utilizar. El dembow ya se había plantado dentro de su ideal sonoro, solo le quedaba comenzar a trabajar.

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Si necesita reguetón, dale. J Balvin se convirtió de a poco en el ayudante de Oddó a la hora de trabajar. Luego de tres meses en producción junto a Lego Moustache y Nacho King surgió el primer corte de su nueva faceta, ‘Sigue Dándome’, un ejercicio. Para Ismael, es el primer piquero que se tiró al mar de prejuicios chilenos sobre la música: a la obsesión con un rock desactualizado que no le ha interesado desde que dejó la banda Alamedas en 2008.

La nueva escena post-pop veinteañera de Niños del Cerro, Amarga Marga, Las Olas, no le parece para nada atractiva. ‘’Un eterno revival de la escena rock chilena, ¿cachai?’’. Un lugar al que Oddó le volteó la cabeza y comenzó a perrear en vez de seguir intentando revivir un sonido que no le entragaba nada en su crecimiento como artista. Ese sonido lleva veinte años en el país y no se quiere ir, es algo que llama al público desactualizado y cargado de prejuicios artísticos.

La estética cargada de ropa negra y un somero bling bling que no tiene comparación a las grandes joyas de exponentes como Daddy Yankee y Nicki Jam surgió de su intromisión en la industria desde todos los ángulos posibles. Para Oddó funciona aquél lenguaje visual extranjero, adaptado a su tez pálida y ojos verdes. Esos elementos claves no son el punto al que aspira, si bien se siente cómodo, se trató de un proceso de aprendizaje en búsqueda de una identidad.

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Su uso de redes sociales no se encuentra a la par con J Balvin, la vida de Oddó es mucho más corriente de lo que se espera de un reguetonero consagrado en la industria musical de la actualidad. Hacer fotos en Snapchat durante tres meses sobre producir solamente una canción y darle comida a su perro no funcionaría, le parece fome. No es un artista que tiene en su vida las experiencias del círcuito y el movimiento en el que viven; la industria del reguetón chileno se ve reflejada en el espíritu aspiracional de Tomasa del Real y una que otra canción de teleseries, un lugar lejano para él. ‘’Si yo fuera el cantante que se pasea por todo el mundo, me encantaría. Pero puta, no tengo ni la plata para pagarle a mi staff’’.

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Oddó ha tenido un perfil bajo en prensa, tanto escrita como radial. No se han interesado por el nuevo sonido que ha surgido desde su salida de la banda de Francisca Valenzuela y sus dos discos anteriores. Trabajar el estilo para él ha sido difícil, hay un mundo detrás del género que entra con un desdén particular hacia él. Aunque luego de su segundo disco comenzó a cantar  yo me le acerqué, fijo la miré, le ofrecí un trago y al oído le dije: que si estaba soltera o estaba casada, ella me dijo tranqui que nada pasaba el público de sus shows disfrutaba con ese cover de J Álvarez, hasta que comenzó a producir sus propios temas del género, renegaron de él.

‘’-Buena Oddó, te cacho. ¿En qué estai?

– Haciendo reguetón.

-Pero cómo hacís esa huevá’’.

Diez años de exacerbación, machismo y la figura del reguetonero mataron en Chile al género, dejando a la Oddó en la deriva de crear desde su espacio un nuevo concepto con el cual asociarse dentro de su sonido. ‘’En este país, le tienen mucho miedo a vivir. Me incluyo, me cuesta mucho hacer cosas’’.  La idiosincracia nacional defiende poco el trabajo del artista nacional. Para el ciclo de ‘’Déjame Dormir’, sus amigos cercanos no querían que fuese publicado, no les gustaba, dando por resultado mejor disco del 2010 en la revista Wikén de El Mercurio y nominado en los premios Pulsar del mismo año.

Hay una crisis musical en Chile, según Oddó. El tercer disco de Javiera Mena, Alex Anwandter y Francisca Valenzuela, los exponente del género que dejó a un lado no han tenido la misma aceptación que sus predecesores, se repiten los patrones al momento de componer; algo que explotará. La falta de industria está matando la escena nacional, no así lo que pasa en el resto del mundo. ‘’One Dance de Drake, Lean On de Major Lazer, hasta Sorry de Justin Biber po’ hueon, cachai que si uno es extranjero puede hacer lo que quiera y te van a pescar (…) quiero rescatar esa línea, lograr eso’’.

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‘’Creo que el medio oficial, actualmente, es Spotify’’. Para el Oddó de ‘Nada por Quebrar’, el servicio de stream le ha reportado un millón de reproducciones en un plazo de seis meses, nada de radio. Si uno busca el último sencillo titulado ‘Te quiero pero no puedo estar contigo’ en Google, los resultados dan páginas dedicadas al reguetón caribeño, Flowhot, Fronteomusical y más; se está codeando de a poco con los grandes expositores que han influenciado su carrera. ‘’A dónde están esos hueones, qué tengo que hacer para agarrarlos’’.

Una de las piedras angulares en el reguetón son las colaboraciones, artistas consagrados toman a los emergentes y surgen conceptos interesantes que promueven la industria detrás de toda esa energía. ‘Llegamos a la Disco’ de Daddy Yankee es uno de los mejores ejemplos, cuenta con: Baby Rasta & Gringo, Arcangel, Ñengo Flow, Kendo Kaponi, De la Ghetto, Alex Kyza y Farruko; un Ocean’s Eleven del reguetón. Pero Oddó no entrará ahí, es reticente a ese tipo de canciones, aunque le gustaría hacer una colaboración junto a D-Niss (Denise Rosenthal) cosa que ve imposible ya que ella está dentro del sello Universal.

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Sus gustos cambían rápido, no logra agarrar con una pieza que lo obsesione a un punto que deba mencionarlo. Pero, el primer disco de Kendrick Lamar le fascina, al igual que Nymphomaniac de Lars Von Trier. Lo único que ha mantenido estable durante el tiempo es el gusto por los videojuegos. Zelda Ocarina of Time, Metal Gear 1 y Ragnarok Online. Ismael pertenece a la primera generación que nació con consolas, el Play Station 1 sigue siendo hasta el día de hoy un tesoro que guarda en su casa. A sus 29 años, juega League of Legends bajo el nombre de ’Aliluli’, una partida al día con sus amigos, incluso yendo a la final de la liga latinoamericana en 2015. ‘’Por el nombre, siempre se confunden y piensan que soy mina (…) como si les fuera a pedir skins después de las partidas’’.

Detrás de los bling bling y las Nike Max Air, Oddó mantiene un perfil bajo en el que disfruta jugar. La única traba en su exitosa carrera, le parece que es la sustentabilidad al momento de hacer música. Generar amistades y una conexión con el público es su mayor aspiración, lo motiva hacer clases, jingles para comerciales aunque su sueño frustado es ser probador profesional de videojuegos; no podía entender matemática para llegar a ser programador.

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‘’A Chile le gusta mucho el rock. La música con guitarra me da paja’’. El plan del reguetonero era migrar a México, la energía que contiene la industria musical en el país del norte lo llamaba; pero el giro musical negó las posibilidades de contrato que tenía en conversaciones.

Hay un par de proyectos nacionales que está escuchando en la actualidad, Rey Choclo tiene una energía y un humor simpático que lo atrae. El trap de Camileazy le llama la atención, la innovación es lo que motiva a Oddó a escuchar y hacer música, más allá de la competencia por tener el single número uno en el país. La falta de actitud y confianza es lo que está matando la música en Chile, en gran parte, debido al público.

Fuera de sus opiniones sobre la genialidad de Kanye West en el ámbito estético, Oddó adaptó la tenida y la actitud del reguetón para sí mismo. Dejó de lado las concepciones del género dentro del país. Le encanta la capacidad para hablar en público de Jorge González, algo de lo que carece. ‘’Hay que tenerle miedo a atraverse más. Aunque cuando J Balvin intenta rapear, no le resulta mucho’’.

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