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Frank Ocean y yo: una historia de cariño

Por Juan José Vásquez | 23-05-16

Hay ocho años de diferencia entre los dos, aunque todo ese tiempo se resumió en un disco que sacó Ocean en 2012, Channel Orange. Para mí, con 17 años fue una revelación increíble, curiosamente con la misma cantidad de canciones que mi edad, todo quedó claro; lo que quería hacer con mi vida, mis relaciones y mi visión de la música en general.

Los adolescentes tienen una visión muy cerrada del mundo, aunque las generalizaciones no son los mejores calificativos, en mí se aplicaba. Tenía una estética muy sesgada de la estética musical, no le prestaba atención al R&B, al hip-hop, a la electrónica, tenía problemas decidiendo qué iba a estudiar, qué cosas no me gustaban y por cuáles podía demostrar mi amor en público sin sentir vergüenza.

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Frank Ocean fue el catalizador que me propulsó a escribir sobre música. Mi primera reseña fue sobre su debut y la más imparcial hasta el momento, fue escrita desde los sentimientos encontrados que tuve con Sweet Life, Super Rich Kids y Pink Matter. Para muchos se trató sobre la apertura de la homosexualidad en un ambiente que ha estigmatizado a los abyectos, para mí fue algo similar; apreciar la estética y asumir que mis gustos, independiente a lo que se refieran no son algo de qué me debería avergonzar.

A medida que los meses pasaba, me topé con nostalgia, Ultra., su primer mixtape lanzado un año antes y todo cobró un sentido mucho más personal del que ya tenía. Los interludios del disco llevan el nombre de videojuegos que marcaron mi infancia, Goldeneye, Metal Gear Solid, Street Fighter. ‘’Está bien amar los videojuegos, son algo que te hicieron la persona que eres’’, ese fue el primer gran mensaje que extraje de Ocean; no sentir vergüenza por nada. Por si fuera poco, un hombre sí puede ser feminista, puede apoyar las causas desde su condición masculina, We All Try es un himno sobre mantenerse firme, creer en ideales que el mundo no espera escuchar.

Volviendo a Channel Orange, hay un tópico recurrente; la vanidad del dinero. No está mal querer plata, no está mal querer autos y fama. Eso sí, prepárate para el desapego del resto del mundo, tus gustos caros, tu forma de ver la vida te va a desligar del resto y es un sacrificio que debes aceptar si vas a abrazar la superficialidad de usar ropa Supreme, andar con las últimas Nike Air y tomar sol en Maitencillo.

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Mi relación con Ocean es casi fraternal, la experiencia del hermano mayor que nunca tuve está condensada en un disco. Todas esas cosas que se aprenden con el tiempo y las experiencias de vida me llegaron en el momento exacto. Ahora, luego de cuatro años, todavía no da señales de vida fuera de algunas presentaciones esporádicas como acompañamiento para otros artistas que suelo escuchar; no me ha devuelto el mensaje, él espera que yo continúe con mi vida sin necesidad de tener sus letras para guiarme.

Forrest Gump es la última conversación que tuvimos. ‘’No le tengas miedo a amar a alguien, no importa quién sea. Asúmelo y vive tranquilo contigo mismo’’. A las personas, a las películas, a los juegos, a la música, a todo lo que te hace sentir bien ámalo, sin miedo.

Sigo esperando su segundo disco, marco los días en un calendario.

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