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¿El idioma en la música importa? Un agregado importante

Por Juan José Vásquez | 16-06-15
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Hace unos días iba camino a hacer mi rutina habitual escuchando SNSD (Girls’ Generation) una banda de K-Pop de mujeres. Obviamente no tengo ni la más remota idea sobre coreano -sólo algo de japonés- y disfruté más de lo que esperaba cada canción. Incluso con aquellas barreras que van desde la distancia hasta algo mucho más naturales como el idioma no me impidieron gozar y casi bailar al ritmo de las coreanas al escuchar Hoot.

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Hay un montón de casos, como por ejemplo Omar Souleyman, Stromae, Dir En Grey y muchos, muchos más. No haré una análisis estructural de sus composiciones ni tampoco me basaré en los distintos estilos musicales que cada uno abarca, simplemente los planteo como ejemplos para evidenciar que ni el francés o el japonés crea una barrera impenetrable al momento de escuchar música, esto se produce principalmente ya que al momento de escuchar a cada uno, la letra fue escrita en aquel idioma, la traducción de la misma le quita el hecho de ser, el cómo la pensó el músico.

La banda sueca Kent, tiene una canción titulada 747, la cual, posee dos versiones, la original en sueco y una en inglés. Al momento de escuchar ambas, la primera asoma con una profundidad y emoción mucho más personal incluso no sabiendo absolutamente nada de sueco. El idioma no crea una barrera al momento de disfrutar la música, le agrega una emotividad que la hace más personal. Incluso cuando se trata de composiciones pop (las cuales se componen de una manera especial para hacerlas pegajosas, en la que no me detendré) que usualmente no plantean transmitir emociones más compleja que el mero hecho de vender, el idioma nativo de estas permite disfrutarlos de la misma forma que si estuviesen escritas en español -sin el proceso de traducción de por medio-.

 

El idioma nativo en las composiciones crea dos problemas, he escuchado y leído a bastantes personas quejarse directamente hacia bandas nacionales que escriben sus letras en inglés, por el simplemente hecho de no hacerlo en español. Si la agrupación dispuso así (en ese idioma) la composición de la letra de la canción, no debe existir recriminación alguna, el escribir en otro idioma puede ser tanto una estrategia de marketing para no restringirse solamente al país de origen como también llenar vacíos semánticos dentro del idioma natal. Phoenix no debe ni tiene porque escribir en francés, Björk en islandés o The Knife en sueco.

El segundo gran problema se da cuando la música étnica utiliza el lenguaje natal en sus composiciones, lo cual, crea estereotipos del país de la agrupación o compositor. Hablo de que es un problema ya que estigmatiza ciertos estilos, sin embargo, la variedad y riqueza cultural de esto le quita absolutamente cualquier etiqueta de estereotipo que puedan crear.

Al terminar de escribir esto, estoy escuchando Le Moribond, un cover hecho por Beirut al tema de Jacques Brel, un cantautor belga radicado en Francia que principalmente cantó en francés. La voz de Zach Condon es magistral y sin saber nada de francés, la disfruto como si hubiese nacido hace veinte años en Le Mans, Metz o Nantes.

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