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Cómo funciona la encriptación y por qué nos debe importar

Por Juan José Vásquez | 18-04-16
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Nuestas vidas actualmente circulan en internet, leemos noticias, utilizamos Facebook, Twitter, Instagram, hablamos por medio de What’s App. Todo el día producimos datos que pueden ser cuantificados para generar patrones de comportamiento, gustos y prioridades, dando por resultado perfiles que benefician al marketing y la vigilancia que los gobiernos alrededor del mundo pueden hacer en nuestra vida privada.

¿Cómo funciona la encriptación? Sencillo, es una forma de criptología que permite a un usuario esconder información de otros. Esto es el resultado de un algoritmo que cifra la información (un mensaje) en una serie de caracteres aleatorios (mensaje cifrado), por lo tanto, impide ver lo que ahí se encuentra si no se tiene la llave para desencriptarlo. La persona que posee la llave, puede ver el mensaje como tal.

Existen dos tipos de métodos de encriptación comúnmente usados. Uno de ellos es la de llave pública, en que el emisor posee una llave pública que encripta el mensaje y el receptor posee una llave privada que lo desencripta haciéndolo visible. El segundo es el de llave privada, ambos poseen la misma llave que crifa el mensaje.

A grandes rasgos de eso trata la encriptación de información, impedir que terceros puedan interceptar mensajes privados, haciendo de la comunicación una relación segura y personal entre dos o más personas.

¿Existen formas de acceder a la información encriptada? En teoría, sí. No obstante, difíciles de llevar a cabo por dos razones: la primera consiste en el poder de procesamiento de información de los computadores actuales, al ser limitada, el equipo tomaría años en poder desencriptar un mensaje cifrado. La segunda se trata de acceder a la información sin necesidad de la llave, es decir, por medio del emisor o el receptor.

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Existe una tercera forma, mucho más controversial y es el tema de fondo. Es posible crear programas diseñados con la única función de acceder a la información cifrada, como lo es el caso del gobierno norteamericano pidiéndole a Apple el desarrollo de lo anterior para acceder al iPhone en caso de masacre de San Bernardino en 2015.

El argumento más utilizado en el caso del derecho a la encriptación de información es el que nada teme, nada esconde. Lo anterior, crea un clima de opresión, si alguien quiere mantener una parte de su vida privada, no está haciendo nada mal. Lo más sencillo es imaginar la posibilidad de un gobierno que posee el poder de acceder a la información de todos los dispositivos celulares de un país, sin criterio alguno. ¿Debemos permitir que nuestro derecho a la privacidad sea vulnerado por una sospecha infundada? No. La encriptación permite mantener resguardo de nuestra información.

CloudFlare's Red October Crypto app with two-man rule style file encryption and decryption

La encriptación de datos permite a los periodistas trabajar libremente, sin el medio a que sus fuentes reciban represalias por filtrar documentos o entregar información. Lo anterior plantea una nueva pregunta: ¿La intercepción de la comunicación en un país lo hace más seguro? En Estados Unidos hay programas de seguridad especializados para interceptar información a través de internet, no es una problemática nueva en otras partes del mundo, como Alemania, Francia, España, Polonia o Turquia. Sin embargo, en nuestro país el tema aún no es tratado con la importancia que necesita un asunto tan delicado, antes que se siga legislando contra la libertad de expresión en la prensa.

¿Es una buena idea darle al gobierno una llave para poder acceder a los computadores y teléfonos de todo un país? Es una idea diametralmente opuesta a una orden de allanamiento a un domicilio, un poder mucho, mucho más grande. En nuestro país, las amenazas al orden democrático son casi nulas, por lo tanto, coartar esa característica del sistema a través de vigilancia digital 24/7 es un ataque directo contra la libertad de acción, el derecho a la privacidad y principalmente, al modelo político que utilizamos.

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