The Beatles (Álbum Blanco, 1968)

Para adentrarse en las entrañas del álbum blanco, hay que retroceder un año atrás para ver que los cuatro melenudos de Liverpool habían tocado nuevamente el cielo con “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”. Después de eso, vinieron las exploraciones místicas con el Maharishi Mahesh Yogui; la muerte del mánager Brian Epstein, que provocó un vacío enorme en el cuarteto; el fracaso que significó en términos de crítica la película “Magical Mystery Tour”; y otras situaciones que, para finales de 1967, amenazaban la estabilidad del grupo.

Sin embargo, 1968 los pilló con ganas de grabar nuevamente. Para esos efectos, se encerraron durante unos meses en la casa de George Harrison, con la idea de elaborar nuevas canciones, y luego ingresaron a los estudios Abbey Road de Londres para registrar, bajo la atenta supervisión de George Martin, el que es el trabajo que este 2008 cumple 40 años. Cabe destacar, además, que de esas sesiones en casa de Harrison, surgieron los primeros bocetos conocidos para una eventual carrera solista de él y de Lennon.

El álbum, que es homónimo, es doble. Contiene 30 canciones. La primera mitad inicia con “Back In The U.S.S.R.”, que es un guiño evidente a la primera época de los Beach Boys (es cosa de escuchar el coro y la manera tan gringa de cantar de cCartney). Además, guardaba la ironía en el hecho de que el cuarteto nunca pudo tocar en el país soviético. “Dear Prudence” es una delicada pieza de Lennon, que está inspirada en una situación real que vivió el músico.

John sigue llevando la batuta en “Glass Onion”, que sirve como especie de respuesta aclaratoria a todas las dobles lecturas que la prensa buscaba en algunas canciones de The Beatles. Aquí, Lennon incluye a “Fixing A Hole”, “Strawberry Fields Forever”, “Fool On The Hill”, “Lady Madonna” y “I Am The Walrus”. Vale decir que la toma alternativa de esta canción ofrece como outtro la frase: “it’s a goal”, repetida muchas veces. McCartney reaparece en la encantadora y animada “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, relatando sus acostumbradas historias de amor.

“Wild Honey Pie” simula un pequeño interludio que al parecer no aporta mucho. “The Continuing Story Of Bungalow Bill” parece un pequeño homenaje a los cantautores norteamericanos que tanto gustaban al grupo que, al terminar, da paso a uno de los imprescindibles de este disco: “While My Guitar Gently Weeps”. Es una de las creaciones más sentidas y cargadas de dolor que compuso Harrison. Asimismo, del solo se hace cargo un invitado ilustre: el guitarrista de Cream, el señor Eric Clapton.

Pocas personas saben de la enorme connotación erótica que guarda “Happiness Is A Warm Gun”, y del sarcasmo que transmite al incluir en su relato a una madre superiora, que obviamente no es otra que Yoko Ono. Es divertido oír a Lennon cantar que la felicidad es un arma cálida, su “arma”.

Dado el nombre, cualquiera diría que “Martha My Dear” habla de una amujer, pero Paul McCartney la escribió para su mascota canina, todo eso adornado con un hermoso piano y bronces, lo que provoca un toque con tintes de jazz.

“I’m So Tired” supone un exorcismo de Lennon. La canción detalla, sin dar nombres ni alusiones directas, el proceso de separación del artista de su primera esposa y el riesgo que significaba su relación con Ono siendo un hombre casado todavía. Después, McCartney se despacha una de sus conocidas canciones hermosas con letras algo sombrías, pero que denotan esperanza. Hablamos de la otoñal “Blackbird”.

“Piggies”es la segunda intervención de Harrison en el disco y es sencillamente encantadora. La inclusión de teclados barrocos, y la soltura y diversión con que se desempeña tras el micrófono le imprime mayor seguridad al que era visto a ojos de todo el mundo como el Beatle más tímido. “Rocky Raccoon” es otra muestra del interés que despertaba en el grupo la manera de relatar de Bob Dylan. Es una historia ambientada e inspirada en las películas de “Spaghetti Western”. Eso podemos comprobarlo en la forma que McCartney usa la voz, con el típico acento de vaquero norteamericano.

El baterista Ringo Starr también aporta su granito de arena en el álbum blanco. Se trata de “Don’t Pass Me By”, que además la interpreta él mismo. Hacia el final del primer disco está la sexy, provocadora y bluesera “Why Don’t We Do It In The Road”; la bella, acústica y con dedicatoria “I Will”; y la abrumadoramente dulce y triste “Julia”, a cargo de Lennon. Fue inspirada en su madre, que tenía ese nombre, y es una suerte de canción de amor no correspondido, que guarda su origen en el abandono temprano de la madre, la recomposición de relaciones en la adolescencia, que se vió interrumpida por la trágica muerte de ella. Todo eso canalizado en una sensible pieza, digna de aplauso en todo ámbito.

Tras la pena que nos dejó “Julia”, la segunda mitad del álbum blanco arranca con todo: “Birthday”, cantada con una fuerza demoledora por parte de McCartney. De la potencia se da un giro a la queja cruda de Lennon en “Yer Blues”, donde la garganta de la morsa amenaza con desintegrarse.

“Mother Nature’s Son” de McCartney, tuvo que pelear para ser incluída, ya que tenía competencia. John Lennon había elaborado una pieza similar en lo temático, que se llamaba “Child Of Nature”. El guitarrista nunca logró terminarla bien, por eso Macca ganó el gallito. La creación de Lennon tuvo un fin distinto, ya que después de tres años de mutación, apareció en forma oficial en el disco “Imagine”, con otra letra y otro nombre: “Jealous Guy”.

La rabia de Lennon no decae, y surge nuevamente con “Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey”, desde cuyo púlpito acusa a la prensa por su constante intromisión en su relación con Yoko. “Sexy Sadie” es otra genialidad del fallecido ex Beatle que tiene cimientos en una situación real. Ocurre que, durante el retiro que los Fab Four hicieron a India siguiendo las doctrinas del Maharishi, Lennon descubrió que el tipo no era tan santo, y que intentó sobrepasarse sexualmente con algunas mujeres que integraban la comitiva. Obviamente John divulgó todo, y las personas tomaron camas y petacas de vuelta a Inglaterra. Del Maharishi no se supo más.

Si hay una canción que despierta polémica en el álbum blanco, sin duda que todos los dedos apuntarían a “Helter Skelter”. La razón es una sola, pero lo bastante escalofriante como para que siga en la retina. La secta de Charles Manson (que se llamaba “La Familia”) efectuó el asesinato de la actriz Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski, que además estaba embarazada. Cuando la policía detuvo a Manson (que aún está preso y es objeto de devoción de personajes como Ozzy Osbourne y el reverendo Marilyn Manson), él dijo que cometió el crimen siguiendo las instrucciones específicas alojadas en la canción “Helter Skelter”. La canción es de una crudeza y violencia increíble para tratase de una composición de The Beatles, a tal punto que al finalizar, Ringo Starr grita: “¡Tengo ampollas en mis dedos!”, seguramente de tanto darle a los tarros. Si alguien la conoce, recomiendo una versión alternativa, que es más inclinada al blues y dura cerca de treinta minutos.

“Long, Long, Long” demuestra que no sólo McCartney y Lennon eran los enamorados. Harrison también muestra lo suyo, dedicando la canción a su esposa. “Revolution 1″ es un bocado sosegado en formato blues, con un Lennon más envolvente en su interpretación.

Paul McCartney nos transporta a un club de los años’40 en “Honey Pie”, manifestando nuevamente la influencia paterna en su música. George da su última intervención personal en “Savoy Truffle”, y “Cry Baby Cry” es otra muestra de la melancolía que magistralmente sabía ofrecer Lennon.

“Revolution 9″ es una superposición de voces, sonidos y grabaciones de todo tipo que aparentemente carecen de sentido y que se extienden por más de ocho minutos. Es obvio en esta creación la impronta de Yoko Ono, que antes de aparecer en la mentalidad colectiva como la novia de Lennon, era en algunos círculos una cotizada artista conceptual de vanguardia. Como dato anecdótico, se dice que en este tema aparece otra pista de la presunta muerte de McCartney, que se sumó a los enigmas dejados en “Revolver” y “Sgt. Pepper’s….”. La pista en cuestión se refiere a que en un instante del tema, se puede oír la voz de Lennon señalando “I Buried Paul” (“yo enterré a Paul”), pero al revés, lo que vendría a comprobar la tesis de que el bajista estaba fallecido.

Estamos llegando al final del disco, y para darle mayor énfasis, el título parece decirlo todo: “Good Night”, compuesta por el dúo Lennon/McCartney e interpretada dulcemente por Ringo, y que se encarga de firmar el epílogo de una obra que bien pudo ser un puntapié inicial para una nueva época del cuarteto, citando palabras del mismo Ringo: “En el álbum blanco volvimos a ser una banda, una familia”. Sin embargo, ya sabemos que fue un volador de luces, ya que las diferencias volvieron y se acrecentaron con el fallido proyecto “Get Back” de principios de 1969 (que un año más tarde derivó en “Let It Be”). Luego vino “Abbey Road”, y la historia se acabaría.

El Álbum Blanco de The Beatles ha sido muy influyente porque fue capaz de amalgamar todas las inquietudes de los cuatro melenudos, transformándolo en una obra versátil, honesta, y que no ha perdido frescura ni vigencia a más de cuarenta años de su creación.

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9 comentarios ↓

  1. matiasLopez

    Uno de mis discos Favoritos de Los Fab four!

    y de mucha Influencia de la Música de hoy en dia. (como casi todos sus discos)

  2. manso review que te mandaste!.
    está bastante bueno, la verdad nunca he escuchado este disco (lo “compraré” pronto)
    me sorprendió bastante lo de charles manson.
    en fin, saludos! ;D

  3. Gonzalo

    Excelente reseña, me invita inevitablemente a escuchar este disco.

    Gracias!

  4. aaai adoro a los beatles (: i este disco es tan chacal *-*

  5. andrea

    a mi gusto, junto con el abbey road , el sgt peppers… y el revolver, el white album es lejos uno de los mejores discos de los beatles.

    buenísima reseña además. Resume en todos los aspectos este discazo

  6. claudio oñate fredes

    lo mejooorrrrrrrrrrrrrr

  7. paxla

    los beatles lo mejor

  8. CHINGA TU MADRE!!!

    Cómo que (referente a Helter Skelter):

    “Si alguien la conoce, recomiendo una versión alternativa, que es más inclinada al blues y dura cerca de treinta minutos”

    No me chingues!!!… mejor diles que escuchen una versión para PUTOS!!!…

    … saludos… ahhh cómo me encabrona los mama pingas de covers…

  9. zen

    Alguien me podría decir cuanto cuesta un LP primera edición de este “White Album”? Gracias

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