Enfrentarse a esta nueva placa de Libra, sin conocer el bagaje que representan sus dos anteriores trabajos y sus casi nueve años de trayectoria, podría hacer que uno erróneamente pase por alto la madurez que demuestran estas 13 canciones y 3 interludios que la componen. Si bien el comienzo del disco con “Somos Dos”, que se asemeja muchísimo a “Quieres Más” de “Vol. II: El Efecto” (basta con escuchar ambos coros), da la idea de que habrá una continuidad en el sonido de ambas placas; ya al pasar al track 2 podemos desechar esa idea, puesto que no hay repeticiones de patrones creativos ni canciones con fórmulas, sino una exposición amplia y extendida de toda la gama de géneros que Libra puede abarcar. Y es que si en un comienzo pareció que se integrarían a la escena nü rock – nü metal, ellos rápidamente decidieron desmarcarse de esa etiqueta y expandir su registro, al punto que en este disco confluyen estilos disímiles (rock, baladas, rock alternativo, pop, electrónica, experimental, post punk), dedicando canciones completas a explorar sus posibilidades creativas.
La diversidad sonora, a veces marcadamente opuesta entre un track y el siguiente, sobretodo por la inflexión que marcan los interludios , hace que “Entre Ángeles y Demonios” se desarrolle de manera pausada, y quizás esto se debe en gran parte a que el viaje que ha implicado este disco ha sido largo para la dupla creativa que constituye la esencia de esta banda, compuesta por César Ascencio (guitarrista, tecladista) y Jimmy Fernández (voces), acompañados en esta ocasión por uno de los mejores bateristas de Chile, Cristóbal Orozco. En efecto, dos años completos abarcaron la producción de este LP, incluyendo varios cambios en la formación de la banda, y las grabaciones también se desarrollaron en igual período de tiempo, labor facilitada por la circunstancia de que César es propietario de un estudio profesional (Bolchevique Records) que está a su entera disposición. La inexistencia de límites temporales sin duda dio lugar a una dedicación y obsesión por los detalles, que los ha empujado a tomar una decisión audaz: crear una obra que se siente dedicada a ellos mismos y no a un público en particular.
El mayor logro que trasunta este larga duración es la definición de una sonoridad propia, sin importar los recursos técnicos o la clase de instrumentos que se utilicen. Las guitarras, que en el pasado gozaron de un rol principal (y que siempre han sido utilizadas con gran manejo), han mutado hasta convertirse en un elemento más casual, que cobra preponderancia esporádicamente, sobretodo en las canciones más rockeras. Son los instrumentos como el piano, sintetizadores, hammond, cello, contrabajo o violines, los invitados a asumir el protagonismo y aportar variedad y diversificación. Un manejo pulcro de las herramientas técnicas (véanse las amplias experimentaciones que reveló César a través del blog dedicado a la grabación), y una mezcla final que apuesta por un sonido más identificado con las producciones pop, resultan en un larga duración con una impronta propia y auténtica, donde se han dejado la piel para demostrar sus capacidades musicales, pero mucho más importante, que la honestidad y la expresión visceral son motores potentísimos para una banda de rock.
Las más de las veces, un trabajo tan apegado al alma del músico resulta en una experiencia fascinante para el auditor, y “Entre Ángeles y Demonios” no es la excepción.
Recomendadas: la magnífica y energética “El Puñal” (gran arreglo de cuerdas y cambio final); los beats up – tempo de “Bajo Fuego”; y la preciosista pieza pop “Como un Sueño”.
Entrevista

192: ¿Por qué decidieron dividir el disco en una mitad rock y otra “experimental”?
César: Es algo que fue naturalmente haciéndose evidente al momento de ir componiendo. Si la idea principal partía del piano, la canción se quedaba en una canción de piano; si partía de la guitarra, se desarrollaba desde ahí. Siempre partimos la composición de un nuevo disco sabiendo que queremos que sea distinto al anterior, así que optamos por dejar de lado el tipo de canción “híbrido” que habíamos cultivado en los discos anteriores, en pro de hacer canciones directamente de un tipo o de otro. El que volviéramos a trabajar solos en el estudio el Jimmy y yo, también nos dio la libertad de experimentar muchísimo con sonoridades e instrumentos que antes solo considerábamos como adornos. Llegó un momento en que llegamos a tener como 40 canciones, así que tuvimos el material suficiente como para equilibrar bien el disco en general y darle una forma y desarrollo coherente para que fluyera en su totalidad. También hubo mucho de explotar nuestras capacidades al máximo en base a las distintas facetas que disfrutamos de la música. Yo creo que este disco es el que más se conecta a nuestro background musical personal, que no es solamente rock.
192: ¿Cómo afectaron los cambios en la alineación el proceso de composición del disco?
C: Creo que la única forma en que afectó fue en cuestiones de logística al momento de tener que concentrarse en el estudio a trabajar. De cierta forma el proceso compositivo ha sido en esencia el mismo desde los inicios y con el tiempo ha pasado por distintas etapas o estados. El disco pasado fue súper trabajado de ensayos por lo que prácticamente entramos a registrar las canciones, lo que hizo que el proceso fuese bastante rápido. Esta vez el disco fue prácticamente compuesto y registrado simultáneamente, y el hecho de pasar por estos cambios de alineación de cierta forma nos jugó más a favor que en contra. Con el disco pasado tocamos y lo promocionamos bastante, lo que obviamente nos limitó al momento de dedicar el tiempo para componer y terminar las canciones en los ensayos, así que sabíamos que este disco iba a requerir mucho más trabajo y dedicación en el estudio… y con esa presión, no todos los músicos responden de la misma forma. Simultáneamente, Jimmy y yo – que hemos sido siempre los más trabajólicos y nunca paramos crear cosas nuevas – fuimos desarrollando una idea y concepto súper claros en cuanto a lo que queríamos para el nuevo disco, así que encontrarnos en un momento con la batuta prácticamente en un 100% en nuestras manos, fue positivo para lograr exactamente lo que teníamos en mente al crear.
192: ¿Cuáles son sus expectativas concretas con este nuevo disco?
C: Tocar harto, ojalá viajar lo más posible a mostrar el disco en sus distintas facetas en lugares que no hemos ido antes, y estrujarlo lo más posible para que llegue a la mayor cantidad de oídos posible. Tengo una visión súper regional en cuanto al trabajo de las propuestas artísticas y ojalá logremos concretar ediciones del disco en otros países. Ya sabemos que tenemos un buen nicho en Colombia y México… y espero que la próxima vez que viajemos a estos lugares lleguemos con el disco editado en ellos.
192: ¿Qué opinan de la escena musical actual en Chile? ¿Por qué va tan poco público a los conciertos de bandas nacionales independientes?
C: Chucha… (sic) es un tema pelúo (sic) y creo que son tantos los factores involucrados en el estado actual de la escena musical local, que me puedo poner latero a full…. Pero a ver… musicalmente siempre he considerado que estamos en un muy buen nivel y ponerme a reclamar por la falta de espacios de difusión que se le da al rock chileno en las radios o en la prensa en general está demás… Creo que hay una muy prolífica producción discográfica local (salen muchos discos) y hace rato que las bandas entendieron que lo mejor es la autogestión, cosa que es muy buena, pero por otro lado como que grabar un disco se ha convertido en algo tan fácil que te enfrentas a propuestas que en vivo no funcionan ni con los oídos tapados y te das cuenta que sus discos son más falsos que culebra con orejas. Yo soy de los que siguen pensando en que sí importa tocar bien para hacer un disco y veo que eso no siempre se da. Es una visión bien personal, pero me encantaría que las bandas fueran capaces de defender sus discos tal cual arriba del escenario. También considero que la mal llamada “prensa especializada” se ha dedicado a ensalzar propuestas que no son autosustentable y se apoyan en factores extras mas que sostenerse por si mismas.
Sobre la convocatoria a conciertos… mmm… hartas cosas… sobredosis de conciertos extranjeros; se ha mal acostumbrado al público que va a tocatas a meter 10 bandas por concierto lo que ha bajado la calidad de los shows locales. Lo que personalmente me parece una aberración es cómo las bandas tributo han acaparado un espacio que moralmente debería pertenecer a la música original, en esto tienen culpa tanto las bandas como los locales, productores y el mismo público que apoya esta forma fácil y rasca de conseguir éxito en los eventos.
Por último, nos guste o no… el chileno promedio es flojo y frente al mínimo obstáculo al momento de ir a un show, se queda en la casa… “total ya irán a tocar de nuevo…”
En todo caso, yo soy de los porfiados que sigue creyendo en que hay que hacer eventos de calidad y las bandas deben preocuparse de hacer el mejor show que puedan, aunque les toquen a 10 personas y salgan para atrás como maikol (sic).
192: Luego de casi una década de trayectoria, ¿Cuáles son los hitos de la banda y qué objetivos se plantean a futuro?
C: Que gracias a tu música puedas viajar a otros países y encontrarte con gente que no sólo escucha, sino que la siente como nosotros. Yo creo que ha sido algo súper importante e influyente en nuestra carrera. Creo que con el tiempo conseguimos desmarcarnos de un estilo determinado, y hemos logrado mantenernos haciendo lo que queremos y de la forma que queremos. Cada logro, grande o pequeño, ha tenido detrás mucho trabajo y esfuerzo, y creo que nuestro principal motor es mantener la misma pasión por nuestra música que teníamos cuando partimos.
192: Muchas gracias por tomarse el tiempo para atendernos y suerte en todos sus proyectos futuros.
+ info: http://www.librasite.com
Jorge Vega Cancino.