Coldplay – Parachutes (2000)

62449coldplay_-_parachutes-front.jpg No es muy difícil hablar de una banda grande del siglo XXI, probablemente la más importante de los últimos 5 o 7 años. La verdad es que tenía ganas de comentar su segundo disco (a mi gusto el mejor), pero me decidí por el primero, por el debut. El cuarteto integrado por Jon Buckland, Will Champion, Guy Berryman y Chris Martin; ya había “debutado” para el público británico en 1998, con una serie de ep’s; más que nada destinados para la difusión radial. Pero en Junio del 2000 es sacado a la calle y presentado en sociedad, bajo el alero del sello Parlophone (que albergaba nombres ilustres como The Beatles y Radiohead), el disco Parachutes.

La banda no la tenía fácil, ya que el año 2000 estuvo movido en el Reino Unido (en realidad todos los años son movidos en la isla). Regresos importantes (Oasis con su “Standing on the shoulder of giants”; Radiohead con el hipnótico “Kid A”; Pj Harvey con el precioso “Stories from the city, stories from the sea; y The Cure con el “Bloodflowers”); artistas que daban sus primeros zarpazos en el mercado con mucho éxito (Doves, Muse, Richard Aschcroft debutó como solista), y otras que estaban en plena promoción de discos exitosos (Blur, Travis, Supergrass, Jamiroquai, Placebo, New Radicals, Chemical Brothers) inundaban la escena. Más encima el aggrometal tomaba vuelo firme en todo el mundo. Entonces podemos decir que el escenario no era muy auspicioso. A pesar de todo eso, la banda se hizo un espacio, no sólo en la isla, sino que en todo el mundo; tanto que con su debut lograron vender alrededor de 5 millones de copias.

Influenciado notoriamente por Echo & The Bunnymen, The Beatles, U2 época del Joshua Tree y Radiohead pre Kid A, Parachutes es una colección de 10 canciones dulces, de melodías simples y hechas sin demasiada pretensión ni grandilocuencia. En este disco prima lo simple por sobre la parafernalia y los arreglos excesivos. “Don’t panic” es un optimista puntapié inicial, en clave acústica; bien bonita. “Shiver” fue elegido primer corte promocional para el disco; guitarrera como es costumbre en casi todas las bandas británicas que se precien de tal; la letra es media tortuosa que trata de la eterna complicación del “yo te quiero, pero tú no; a pesar de eso te esperaré”, de ese toque.

La guitarra eléctrica que adorna “Spies” es influenciada a ojos cerrados por The Edge. En realidad en todo el disco se huele el aroma del guitarrista de U2, esa economía en el uso, de darle un toque de atmósfera, de color para los paisajes que pinta la banda; más que nada para los recursos vocales de Chris Martin, hoy reconocido en todo el mundo pero que en esa época fue un gran y saludable descubrimiento, sobre todo en el uso excelente que le da a su voz, con falsete incluido. Como iba diciendo, “Spies” retrata el miedo a ser dañados, a la persecución, a salir al mundo y ser destruidos, a la inseguridad de qué vida elegir. Las letras que inundan Parachutes son en su mayoría de corte existencial, aunque no hay que escarbar mucho para ver la conexión con el amor también. Parecen tristes pero la verdad es que no es tan así la cosa.

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Siguiendo con el amor, la declaración de promesas y buenos sentimientos llega con “Sparks”, una muy buena balada; es una de las mejores canciones que ha hecho Coldplay por lejos. Del quinto tema no hay mucho que decir, “Yellow” es la canción que permitió a la banda darse a conocer fuera de Inglaterra, con ese video que me gusta por la forma en que lo hicieron. Y si “Yellow” les sirvió para darse a conocer, con “Trouble” terminaron de confirmar que no querían ser la moda de turno, ni mucho menos que los compararan con Radiohead, que fue una constante en los primeros oyentes del cuarteto. En “Trouble” Chris Martin muestra otra faceta del grupo, con piano, algo que les abrió para otros sonidos, o para suavizar aún más la canción, o en este caso, para imprimirle una cuota más de dolor a la letra, que habla de daño y de arrepentimiento. Todo eso conjugado con la voz de Martin, que aquí se lleva los aplausos, y nuevamente la guitarra haciendo un trabajo de joyería, casi desapercibido pero eficiente.

Tras esas dos canciones (que fueron los singles 2 y 3 respectivamente), viene un quiebre que se advierte brusco en un principio. Es una dulce canción de 45 segundos; sólo Martin y la guitarra acústica prometiendo amor eterno; “Parachutes” es una de mis canciones favoritas de Coldplay, y me sorprendió porque cómo una canción tan hermosa puede llegar a ser tan simple de tocar y tan corta en su duración. La letra es certera y directa, amor eterno. Descoloca en un principio porque no se parece a ninguna de los demás 9 temas, quizá por eso mismo es que se destaca tanto. Por lo menos yo sentí eso.

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“High Speed” te da la sensación de estar en los aires (una vez más gracias a la guitarra bendita), más la voz algo alejada de Chris. “We never change” es una muy sentida canción que busca una esperanza en la gente, en los lugares. La voz de Martin suena tan como de niño bueno, y eso agregándole la letra lo hace muy convincente. Cuando él dice que quiere vivir en un lugar donde hacer amigos sea más fácil, es imposible encontrarlo ridículo, por mucho que esa frase lo parezca. Si el álbum te puso medio triste o te bajoneó, entonces debes escuchar la última canción. “Everything’s not lost” no te llevará a la fiesta, pero si dejará el corazón contento, porque su letra nuevamente habla de esperanza, eso de querer creer que nada está perdido, de luchar hasta el final. Lindo tema, pero no todo termina ahí, ya que al finalizar la canción comienza el track escondido (tan de moda por esos días), que tiene por nombre “Life is for living”, y la temática es nuevamente de esperanza en un futuro mejor. Una frase que se me quedó pegada para siempre es de esa canción (“… la vida es para vivirla, todos lo sabemos; y yo no quiero vivirla solo…”) Coldplay juega con el dolor pero solamente para poner énfasis en que siempre hay que dar la pelea, en mirar el futuro con buenos ojos y en creer siempre, pero siempre, en lo que uno puede hacer. El destino es de uno y Coldplay con su primer disco trató de contagiar a la gente con la esperanza y el amor a la vida. Los millonarios que tienen la suerte de verlos disfrútenlo, los demás tendremos que escuchar sus discos en la casita. Eso sí, siempre sonriendo. Para llorar tenemos bastante con Thom Yorke, Fran Healy y Robert Smith.

Tracklist:

01. Don’t panic.
02. Shiver.
03. Spies.
04. Sparks.
05. Yellow.
06. Trouble.
07. Parachutes.
08. High speed.
09. We never change.
10. Everything’s not lost.
11. Life is for living (bonus).

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4 comentarios ↓

  1. maxjimenez

    cristin te escrivo desde la international av aca en orlando hueon un monton de shows anecdotas discos botados imaginates me compre uno de the postal service me costo 3 dolares onda como 1500 pesos asi de baratos te cuentos las heuas despues cuidese saludos tambien a sin algo en comun

  2. puta cris soy bkn, soy excelente musico tus canciones son como etapas de mi vida me identifico mucho con tus letras
    el tema qe mas me marco fue trouble qe fue una wuea bkn qe me llergo y qe mi novia y yo disfruto caleta
    puta sigan asi qe son una exelente banda.

  3. mondrance

    coldplay encierra en si un sin numero de sentimientos encontrados en este disco, que para mi es uno de los mejores del mundo!!!!

  4. ¡vaya! y agradable sorpresa la que me encontré, cuando al buscar solo una imágen de parachutes me encuentro con una genial reseña que me hizo recordas varias cositas, soy una fiel fanatica de coldplay, es mi grupo favorito y me encuentro con esta agradable sorpresa, felicito de sobremanera a la persona que escribio esta reseña, creo que mejor no pudo haber descrito el disco, eso se agradece

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